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La irrupción de las nuevas tecnologías y combustibles en el mundo del transporte ha obligado a una renovación forzosa del modelo de negocio de todos los elementos implicados, desde las factorías hasta las proveedoras de servicios y componentes.
Como no, el mundo de los combustibles también está pasando por un proceso de cambio y renovación, a la vez que comienzan a llegar nuevos métodos de propulsión como los motores eléctricos y más recientemente propulsados por hidrógeno, todavía en una fase muy inicial, pero quizá el verdadero futuro.
Dentro de ese sector de combustibles, uno de los que está sufriendo los cambios constantes del mercado es el de las gasolineras. El antiguo modelo de negocio de surtidores convencionales con gasóleo y gasolina se ha quedado obsoleto, lo que ha obligado a importantes reformas para poder satisfacer la demanda de los clientes.
Mientras esa nueva tecnología toma forma y llega al mercado con precios convenientes el foco se pone en la movilidad eléctrica. Con la nueva Ley de Cambio Climático, la misma que definirá las nuevas zonas de bajas emisiones que limitarán el acceso a determinadas zonas de las ciudades de más de 50.000 habitantes como Ourense, estos negocios, en concreto más de un millar, deben adaptarse a la nueva normativa basándose en distintos aspectos.
Todas las gasolineras nacionales que vendan más de diez millones de litros de gasolina y diésel deberán instalar un punto de recarga para vehículos eléctricos de, como mínimo, 150 kWh. La fecha límite para tenerlo instalado es febrero de 2023.
Las gasolineras con ventas de diésel o gasolina superior a cinco millones de litros o que sean importantes para el territorio en el que están instaladas (si no hay ninguna en varios kilómetros a la redonda, por ejemplo, algo típico de zonas como Galicia), tendrán que instalar uno de 50 kWh antes de agosto de 2023.
Por último, las que vendan menos de cinco millones de litros de combustible, pero que sean líderes de ventas de su provincia o comunidad autónoma tendrán que instalar un cargador de 50 kWh antes de agosto de 2023.
Con la tendencia a la erradicación del vehículo de combustión, ya que técnicamente en 2035 dejarán de fabricarse este tipo de motorizaciones, podría parecer que el modelo actual podría desaparecer, pero no. El futuro del sector, tal y como era de suponer marcará una convivencia armónica de todos los tipos de combustión, ya sea gasóleo, gasolina, GLP, eléctrico e hidrógeno, además de incluir otras comodidades para convertir el proceso en más cómodo y sencillo.
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