La aldea del futuro está en Ourense: todos los secretos de Muimenta

El reciente ganador del premio Pritzker, David Chipperfield, ha puesto sus ojos en Carballeda de Avia para darle al municipio un impulso desde una perspectiva social, económica y sostenible que puede llegar a cambiar el concepto de pueblo

Publicado: 26 mar 2023 - 03:43 Actualizado: 27 mar 2023 - 11:42
Propuesta de actuación de la Fundación RIA en Muimenta. FUNDACIÓN RIA
Propuesta de actuación de la Fundación RIA en Muimenta. FUNDACIÓN RIA

En Muimenta, un municipio situado en Carballeda de Avia, se está desarrollando un proyecto pionero denominado “aldea modelo”, que tiene como objetivo la recuperación demográfica del lugar y la mejora de la calidad de vida del propio núcleo, que aspira a la autosuficiencia energética, además de la actividad económica de los terrenos adyacentes.

La iniciativa está liderada por la Fundación RIA

La cual fue creada como consecuencia del amor que profesa por Galicia el reciente ganador del Premio Pritzker, David Chipperfield. El artista veranea en la comunidad todos los años desde que un amigo suyo le enseñó Corrubedo, donde tiene cuatro viviendas y un bar debido a “el paisaje” y la “autenticidad” de su gente, en contraposición con Londres, lugar en el que habita de manera habitual.

Es por ello, que el arquitecto decidió crear la Fundación RIA, la cual realiza proyectos alineados con la sostenibilidad. Aparte de en Muimenta, tiene planes en A Pobra do Caramiñal, en Boiro y en O Incio.

Acerca del proyecto de Carballeda de Avia, el director de esta entidad, Manuel Rodríguez, explica que “nosotros cuando llegamos a Muimenta nos encontramos con un avanzado grado de despoblación, pero al mismo tiempo vimos unas cualidades arquitectónicas y urbanas muy interesantes”.

De entre todas esas cualidades, les llamó la atención la gran calidad de la piedra en las construcciones, los espacios exteriores que albergan la vida comunitaria de la aldea y un impresionante paisaje gobernado por el monumento natural de Pena Corneira. A todo ello, hay que sumarle una cantidad de huertas con unas cualidades antropológicas, físicas y ambientales que Rodríguez ve “muy interesantes”. “Tienen una agricultura familiar de autosuficiencia que podría constituir un ecosistema alrededor de la aldea que nos parecía un gran valor para reactivarlo”, reconoce Rodríguez.

Terrenos agrícolas disponibles

Entre las áreas productivas que rodean la aldea, pueden encontrarse unas que son más de monte bajo y carácter forestal, que son las que ardieron en los incendios del año 2017 que arrasaron el 70% de la superficie de Carballeda de Avia. En ellas, la Fundación aún está viendo las capacidades que tienen. Una parte es monte comunal, en otra se están iniciando trabajos antiincendios mediante el pastoreo con cabras y la plantación de árboles frondosos. En esas áreas, la Fundación todavía está explorando la capacidad que tienen de tratar esa biomasa, si puede haber alguna actividad circular que utilice esa biomasa para otro uso

Respecto a los terrenos ganaderos y avícolas, hay unas áreas más grandes donde el Ayuntamiento pretende atraer actividades como el porco celta o algún tipo de explotación ganadera similar en intensivo que permita mantener esos montes limpios sin impacto ambiental significativo.

En las zonas de huertas, buscan promover desde cultivos que son un poco más grandes como cereales a otros como pueden ser huertas ecológicas. Desde el Ayuntamiento del municipio y Agader, la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural, buscan en estos terrenos atraer posibles iniciativas empresariales o aprendices que realicen cursos formativos en esa materia para finalmente poder atraerlos y que puedan convertirse en última instancia en habitantes del pueblo y emprendedores en esta aldea.

Sostenibilidad como bandera

Todos estos terrenos, forman parte de la estrategia que está analizando la Fundación para poder llevar a cabo una planificación que logre el objetivo de convertir a Muimenta en una aldea sostenible en base a tres principios. En primer lugar, desde una perspectiva ambiental, donde entra en juego la economía circular y aprovechamiento de energías renovable. En segundo lugar, desde una óptica social, “los habitantes que ya estaban en la aldea tienen que verse recompensados por el plan, con lo que puedan disponer de ciertos servicios, pero también que convivan con los nuevos habitantes que queremos atraer”, dice Rodríguez.

Por último, desde un enfoque económico, desde el que buscarán crear actividades económicas a las que acompañarán de otras productivas como pueden ser la comercialización, distribución o transformación de productos para que se pueda añadir cierto valor. “Nosotros tenemos que reconocer que tipo de actividades productivas pueden ocurrir ahí y saber desde el ámbito arquitectónico como poder responder a ellas, es decir, que tipo de infraestructuras necesitan. Por ejemplo, si una persona decide emprender allí y quiere vivir en la aldea debe tener opciones de comprar una casa, por lo que tiene que existir un mínimo de parque de vivienda”, asegura Rodríguez.

Respecto al papel que puede jugar el turismo, Rodríguez explica que “no lo ponemos en el primer foco porque creemos que un entorno cuidado y con vida va a ser un entorno atractivo para el turismo en todo caso”, pero cree que “es un lugar muy atractivo arquitectónicamente que, si finalmente produce alimentos de calidad, por supuesto que va a haber interés en abrir un restaurante, casas rurales y habrá rutas de senderismo.

Uno de los grandes problemas de Muimenta es la distancia que la separa de la ciudad de Ourense, unos 33 kilómetros, y por eso, desde la Fundación RIA están considerando buscar alternativas al transportes público para poder acceder a los servicios públicos de la urbe. “En nuestras reflexiones creemos que la conexión de estas aldeas no viene tanto con que llegue un autobús de 50 plazas, sino que se apoyen otras medidas como el sector del taxi, que pudieses tener un transporte bajo demanda y que las líneas de autobús convencional se optimizasen en unas líneas más eficientes a las cuales pudieses acceder mediante este transporte bajo demanda”, reflexiona Rodríguez.

Respecto al papel que puedan jugar los coches en el futuro de la aldea Rodríguez opina que “No tenemos una posición radical sobre la prohibición de coches, abogamos por ese espacio de convivencia entre peatón y vehículo. Creemos que es necesario que no sea un problema poder aparcar, aunque queremos que los espacios delante de las casas estén libres de coches. No tendría sentido prohibirlo porque dificultaría la viabilidad de la aldea”.

El proyecto, que todavía no tiene fecha de finalización. podría marcar un antes y un después en el concepto de las aldeas gallegas y su forma de vida.

Contenido patrocinado

stats