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La actividad actual está aún lejos de reducir los 18.000 empleos en ERTE

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La actividad actual está aún lejos de reducir los 18.000 empleos en ERTE

El centro comercial Ponte Vella reanudó el lunes su actividad con la entrada en la fase 2. (Fotos: Martiño Pinal / Miguel Ángel)
photo_cameraEl centro comercial Ponte Vella reanudó el lunes su actividad con la entrada en la fase 2. (Fotos: Martiño Pinal / Miguel Ángel)
La industria exige más dinamismo para aumentar el nivel de producción, que sigue a expensas de un mercado en mínimos

La actividad económica se recupera pero muy lentamente, incapaz de momento de retomar  el empleo y llamar de nuevo a los más de 18.000 trabajadores que están  en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) desde la crisis de la pandemia en Ourense. Más de 4.000 empresas de la provincia han acudido a este sistema paliativo y ahora está costando mucho tomar velocidad también en la industria, uno de los motores laborales. 

Los empresarios del gremio anhelan "más actividad", urgen "romper con algunos corsés", pero todo va "ao ralentí", como aprecia Alberto Vila, gerente de la asociación de transportistas de mercancías por carretera Apetamcor. El silogismo está claro: si no hay actividad no hay carga y si no se transporta es que el consumidor final no demanda. Vila lo tiene claro: "Si a economía se vai a sustentar na distancia social de dous metros non colleremos velocidade de cruceiro". 

Pero de momento no hay otra receta. También la Confederación Empresarial de Ourense (CEO) aprecia que la "vuelta a la actividad se está produciendo de manera desigual y también algo ralentizada pues son muchas las normas y condiciones nuevas que los empresarios y autónomos tienen que cumplir para reabrir sus empresas o establecimientos".

El empleo, de momento, no fluye a una velocidad suficiente como para no temer un incremento muy importante del paro. "Mucha humildad y mucha prudencia", pedía un empresario del sector del metal de la provincia, con más de cien trabajadores y dos plantas de producción. Lo hacía porque, en su opinión, "quedan muchas dudas que despejar". 

"No tengo muy claro cómo se puede recuperar esto en el corto y medio plazo, está todo bajo mínimos, no hay actividad", reseñaba otro empresario, proveedor del sector del automóvil.

La automoción, precisamente, sigue siendo uno de los indicadores clave. Las más de diez suministradoras de piezas que hay instaladas en Ourense ponen una vela a Citroen en Vigo, que recoge en algún caso hasta el 80% de la producción de alguna fábrica local. 

La factoría viguesa contará con tres turnos en funcionamiento en sus dos líneas de producción desde el próximo 1 de junio. "Ogallá que así sea, pero as cousas non están fáciles", dice Alberto Vila, quien confirma que muchas empresas de camiones tienen en el transporte de piezas de la automoción una de sus principales actividades. El problema es de mercado, "no se están vendiendo coches y nosotros no podemos fabricar para el stock", dice un directivo de una compañía ourensana del sector, que trabaja en la actualidad a un 50% de la fábrica que gestiona, pendiente de que la planta de PSA de Vigo meta una marcha más. En ese supuesto pasaría de turnos de 12 a 16 horas al día en la fabricación de piezas para el gigante francés.

Tirar con lo que hay

Con buena parte de los trabajadores en casa y con un expediente de suspensión temporal, las empresas prevén recuperar lentamente esas plantillas. Otra cosa diferente será la contratación temporal. La industria suele acudir a agencias de trabajo temporal para incorporar trabajadores y hacer frente a picos de producción, una constante en la automoción hasta la llegada de la crisis de la pandemia. "Cuando empecemos a recibir llamadas de las fábricas, sobre todo del automóvil, será un punto de inflexión, pero eso de momento no tiene fecha", señaló un directivo de una agencia de recursos humanos de la ciudad.

Roberto Garrido, de la sección de la automoción de Comisiones Obrerras, reconoce que "la mayoría de nuestros clientes han iniciado la actividad a un ritmo muy bajo", lo que impide pensar en una recuperación del empleo. "La preocupación vendrá a medio plazo, porque sino se venden vehículos las fábricas no producen". 

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Pero también empresas y sindicatos tienen dudas sobre los ERTE, "sobre todo para cuando se termine el plazo de seis meses en los que las empresas no pueden despedir", dice Roberto Garrido, temiendo un aumento de paro para cuando esa salvaguarda quede sin efecto. 

En la CEO siguen recibiendo "multitud de consultas relativas, sobre todo en esta fase de la desescalada, a la reincorporación de trabajadores desde el ERTE", pero también a la normativa que rige en cada caso la vuelta a la actividad, "tanto en el ámbito laboral como en el de los protocolos de adaptación de locales y puestos de trabajo a las normas de desinfección e higiene".

En zonas como el polígono de San Cibrao el 90% de las empresas están abiertas, pero la intensidad en la producción está muy lejos de ese indicador. Pueden pasar meses hasta que el tono laboral se recupere. Mario Franco, secretario comarcal de UGT, avisa que "este proceso de recuperación á situación anterior á pandemia non vai a ser da noite para a mañá, é non vai a afectar a tódolos sectores produtivos por igual". En su opinión, "sectores como a industria, entendemos que irán incorporando persoal conforme vaian aumentando as cargas de traballo ó estar moitas delas ligadas principalmente co sector de automoción e depender directamente de outras". 

La industria, de nuevo en el punto de mira ya que la pandemia ha venido a cortar una racha de incorporaciones laborales al sector, que ahora sigue aplazando su crecimiento. Roberto Garrido, de Comisiones Obreras, cree que "si la cosa no mejora y la poca industria que nos queda decae, va a ser un golpe muy duro para el futuro de la provincia".

Otros sectores

Pero no solamente la automoción mide la temperatura industrial en la provincia. Está aún lejos la fecha en al que se podrá incorporar la industria textil a pleno rendimiento. Sociedad Textil Lonia (STL) y Adolfo Domínguez siguen en mínimos y con sus plantillas en ERTE y no está previsto que la situación mejore a corto plazo. En el caso de esta última, acaba de anunciar un nuevo expediente que afecta a casi 900 trabajadores hasta julio del año que viene.

Aún en este escenario, algunos empresarios lanzan mensajes de cierto optimismo. Este periodo, "como todos, supongo, lo estamos pasando con mucha incertidumbre pero con ganas de seguir luchando", dice Pedro García, de la empresa Adventus Plus, del polígono de San Cibrao. Dice que "hemos sido privilegiados de solo tener que cerrar dos semanas, lo que ayuda bastante al estado de ánimo general, ya que al principio había tensión en el ambiente". Su empresa se dedica a los moldes de inyección de plástico, aunque los pedidos fueron escasos, no así en matricería, en la que hay "buena carga de trabajo". Pedro García también está deseando "volver a la normalidad", pero el recorrido es largo. Las comparaciones con ejercicios pasados son inevitables. 

Otros veranos

Alberto Vila, gerente de Apetamcor, reseña que "no mes de maio e xuño a actividade tiña que ser frenética, sobre todo nos suministros para o turismo e iso este ano está baixo mínimos". Los camiones con rutas constantes otros años transportando agua, refrescos, cervezas o suministros para el turismo están prácticamente aparcados. Muchos transportistas no tienen garantizada la carga de retorno, por lo tanto la mayoría  vuelve de vacío, con la consiguiente pérdida de rentabilidad. "Moitos transportes fanse para cumprir co cliente", sentencia Vila. El único indicador que salva al sector es el bajo coste del precio del gasóleo.

Mientras no se normaliza la actividad, todos apelan a la confianza: "Confiamos en que pronto se hayan normalizado e interiorizado" las nuevas normas de seguridad "y regresemos a las calles y a los establecimientos con confianza, seguridad y responsabilidad, con el fin de reactivar nuestra economía", dice la CEO.

Prácticamente todos los sectores consultados apelan a sentimientos porque los datos aún son áridos. Así palabras como confianza, esperanza o ilusión corren de boca en boca. Las cifras no van en esa dirección y las ventas están lejos de las anteriores a la crisis del coronavirus.

En la ciudad el peso del sector servicios es indudable, pero ha estado prácticamente cerrado durante más de dos meses. Desde el punto de vista sindical, Mario Franco (UGT) asume que "nunha cidade como Ourense onde o sector servizos que é o que crea máis postos de traballo, hai actividades como limpeza que poderán recuperar rápido a normalidade, ou incluso viron aumentadas as cargas de traballo". 

Sin embargo percibe que "actividades coma hostalaría e comercio, debido as restricións impostas para evitar rebrotes, terán que atrasar o inicio, empezar con menos persoal ou incluso seguir en situación de ERTE por non poder cumprir os requirimentos de seguridade ou porque non teñan a saída comercial que terían en outro momento de actividade normal".

Esa normalidad tardará en llegar, aunque los empresarios desean que se produzca cuanto antes. Sin embargo, la duda está en saber cuándo la contratación recupera ritmo. La experiencia de abril ha sido demoledora: el peor mes desde la crisis del 2008. Se firmaron 1.597 contratos en la provincia, mientras que en el mismo mes del 2019 la cifra había sido de 5.697. El peor año de la crisis había sido el 2012, con 3.076 contratos en abril; es decir, 2.479 más que este ejercicio. Volver a recuperar las cifras de accesos laborales anteriores es un anhelo, pero se ve que incompatible con las prisas.



El negocio inmobiliario comienza a recuperar actividad

La actividad inmobiliaria también está intentando retomar el ritmo. Se trata de un sector con una alta capacidad de generar negocio, susceptible de mantener el empleo. Desde el día 11 las agencias están abriendo, el empleo resurge lentamente y "estamos volviendo a la normalidad", como reseña Juan Carlos Moreiras, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Ourense, entidad que reúne a una ventina de profesionales. Después de "la parada en seco" de marzo, se vuelve a testar interés por las operaciones de compraventa, aunque los datos de transacciones aún están lejos de ser los apetecidos. Moreiras cree que esta es una crisis de origen sanitario y "cuando se ponga remedio a esta crisis el sector volverá a retomar la actividad". Cree que, "a día de hoy, somos más optimistas que hace dos meses".

El mercado comienza a interesarse por la vivienda y lo hace incluso con otra óptica, "viviendas con más espacio, más luminosas, con terraza o balcón", como indica Moreiras. Incluso cree que este tipo de soluciones pueden suponer un incremento en los precios de la vivienda. En realidad y por el momento, el presidente de los API de Ourense detecta que "no hemos tenido impacto de ningún tipo en los precios, aunque sí se pueden producir, pero no sabemos cuándo y en qué sentido". Ese camino hacia la recuperación de actividades deberá refrendarse ahora en el aumento de ventas o alquileres.