UNA VIDA DE COLECCIÓN (XXVI)
Galería | La colección de un hombre que sabía mucho de aguas
Crónica
Un último adiós tras ochenta años de historia. El miércoles el mítico Café Asturiano cerró para siempre sus puertas en la calle Concordia. Tita Rodríguez, todavía afectada por lo que acababa de pasar expresó que ayer fue “el peor día de su vida”. Y es que el cierre no fue una decisión propia o algo casual, sino la consecuencia de las tormentas que azotaron Ourense la semana pasada, el tejado del inmueble no pudo soportar la magnitud de la tormenta y pese a la posibilidad de ejecutar reparaciones, el tiempo y el dinero ya no dejaban opción a más: “El viento levantó el tejado de atrás y no se llegó a un acuerdo para la reparación de los desperfectos, así que no queda más remedio que cerrar toda una historia”, lamentaba la que fue su propietaria desde hace 45 años.
Una vez más la inacción del Concello dejó sin posibilidades de resistir a un negocio del municipio, igual que le pasó a Xeitos o otros tantos que tendrán que hacer frente a los gastos.
Café Asturiano tiene solera. En 1942, tras años de emigración en Cuba, Luisa Martínez y Gabriel Toyos se instalaron en Ourense y comenzaron un negocio que permanecería en la misma familia hasta el fin de su existencia. “Yo comencé a llevar el negocio cuando me quedé viuda a los 37 años y en 1976 me convertí en la propietaria del café que iniciaron mis suegros”, señala Tita Rodríguez. “Nos incorporamos mi marido y yo, pero yo me quedé viuda muy joven”. En ese momento, Tita, con dos hijos pequeños tomó las riendas de las que tiró hasta ahora, a sus 75 años: “Era un legado que tenía en mis manos, no sabía lo que la vida te podía deparar, pero creo que en la historia de la hostelería he sido bastante puntera”, explica. Se define como una propietaria muy exigente y afirma que está deseando contar su historia. Solo necesita un reposo: “Estos días están siendo muy duros, muy difíciles para mí”, manifiesta.
El Café Asturiano fue punto de encuentro para varias generaciones de ourensanos. Nunca hicieron falta tragaperras, televisiones ni otros entretenimientos externos, solo mesas y un barroco y cuidado mobiliario alrededor del que juntarse y debatir. O cantar. O simplemente disfrutar de un buen café. Las mesas de mármol y los sillones aterciopelados fueron algunas de sus marcas de identidad, pero sin duda, el carisma de su propietaria era también un factor a tener en cuenta al entrar por las puertas de Café Asturiano.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
UNA VIDA DE COLECCIÓN (XXVI)
Galería | La colección de un hombre que sabía mucho de aguas
GUÍA DE SUBVENCIONES
CEO y Xunta asesoran a empresas sobre ayudas públicas
DENUNCIAS DE LOS LECTORES
Cronista local | Las denuncias de los vecinos de Ourense hoy, viernes 17 de abril
Lo último
Luis Carlos de la Peña
CAMPO DO DESAFÍO
La ciudad de los prodigios
José Antonio Constenla
El juez incómodo y el ministro imprudente
LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este martes, 21 de abril