Ourense

El ADN certifica que el cadáver de Barbadás es de Nerea Añel

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El ADN certifica que el cadáver de Barbadás es de Nerea Añel

Los forenses de Criminalística de la Guardia Civil analizan los restos para averiguar cómo murió

El cadáver que hallaron dos senderistas en la tarde del pasado domingo en el lecho del río Barbadás -discurre en la actualidad seco- es de Nerea Añel Vázquez (26 años), la joven de la ciudad cuya desaparición fue denunciada el pasado 5 de febrero.  Así lo certifica la prueba de ADN realizada en el Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil en Madrid, en el que permanecen los restos.

La prueba de ADN confirmó las sospechas surgidas tras la autopsia, cuyo resultado dejó claro el pasado lunes que los restos pertenecían a una mujer joven, de entre 25 y 30 años, complexión delgada y de 1,70 metros de estatura, lo que medía la joven desaparecida.

Pero con la identificación de los restos no concluye la investigación sobre su desaparición y trágica muerte. Los forenses de Criminalística del laboratorio del Instituto Armado continuaban ayer practicando pruebas a los restos para determinar las causas de su fallecimiento: si se produjo por causas naturales o de forma violenta.  En la Comandancia ourensana guardaban ayer silencio al respecto. Pero los investigadores mantienen abiertas todas las hipótesis y estudian todo el material recogido durante la inspección realizada en el entorno en que estaba el cadáver, una aldea abandonada -hay casas en ruinas cubiertas de maleza- conocida como Muíños.

Nerea Añel fue vista por última vez a finales del pasado mes de enero en el barrio de Covadonga, donde fue buscada por la Policía Nacional, Axencia Galega de Emercencias -ésta utilizó drones- y los bomberos de la ciudad, que inspeccionaron con una cámara térmica inmuebles y pozos caseros. La Policía Nacional estableció un nuevo operativo de búsqueda el 24 de febrero en la zona en la  que el pasado domingo apareció el cadáver, pero entonces el arroyo llevaba agua y la búsqueda concluyó sin éxito. Los agentes también custodian todas las pruebas recopiladas en los últimos meses para dar con su paradero en previsión de que puedan arrojar luz sobre el fallecimiento de la joven y detener, en caso de haber violencia, al  autor o autores.