Seis años de cárcel por el secuestro de un empresario de Verín

ROBO CON VIOLENCIA

En el coche donde debía depositarse el dinero había ADN del acusado

M. Sánchez
Publicado: 23 nov 2024 - 09:19 Actualizado: 23 nov 2024 - 09:20
Felipe D.C.F, durante la segunda sesión del juicio en el Penal 2.
Felipe D.C.F, durante la segunda sesión del juicio en el Penal 2.

Al portugués Felipe D.C.F. las excusas de que solo ayudó a un empresario de Verín, con negocios en el mundo de la noche, a comprar un arma en el mercado negro porque tenía miedo de unos rumanos no le han servido de mucho. La jueza del Penal 2 lo acaba de condenar a seis años de cárcel por tres delitos: detención ilegal durante tres horas, robo con violencia y amenazas. Además, añade una multa por un delito leve de lesiones. El fallo habla de “abrumadora prueba” en su contra.

La magistrada considera que el acusado, junto al menos otras dos personas que no fueron identificadas, abordaron a la víctima, tras una vigilancia previa, a las doce de la noche del 12 diciembre de 2019, en el momento en que paseaba al perro. Lo introdujeron a la fuerza en una furgoneta y, además de atarlo, le cubrieron la cabeza con un pasamontañas. Felipe golpeó al denunciante, le robó las joyas y dinero que llevaba y le exigió la entrega de un millón de euros ya que de lo contrario los mataría a él, a su hijo y a su nieta. Al final rebajó las pretensiones económicas a 150 mil euros que debía depositar al día siguiente en e interior de una furgoneta aparcada en el parking de un restaurante de Chaves. El empresario no llegó a depositar el dinero pero los restos de ADN hallados en un guante de la puerta del piloto de ese vehículo llevaron a la Policía lusa a resolver el caso, contejándolo con el que dejó el secuestrador en la ropa de la víctima.

La jueza resta importancia a las contradicciones del perjudicado y que alegó el abogado defensor. Cree que pueden deberse a su “avanzada edad” o su “malestar ante el exhaustivo interrogatorio y su evidente deseo por acabar”. Para la juzgadora, “no se concibe que sentido tendría fingir haber sido objeto de una retención ilegal, acudir a sacar dinero a una sucursal, escribir una nota de disculpa por no conseguir reunir o preocupar a su hijo si no fuese porque realmente vivió esta situación”.

El automóvil en que debía ser depositado el dinero fue robado y el inculpado, que tenía el teléfono intervenido por otra operación policial, estaba en el lugar y hora donde se sustrajo el vehículo.

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