La sanidad ourensana recupera el ritmo de actividad previo al covid

Lucha contra el coronavirus

Las cifras de la ocupación de pacientes no covid de las últimas semanas son las más elevadas desde el inicio de la pandemia

Publicado: 08 jun 2021 - 04:50 Actualizado: 08 jun 2021 - 12:23
Pacientes del centro de salud Nóvoa Santos, en la entrada de las instalaciones. (FOTO: José Paz)
Pacientes del centro de salud Nóvoa Santos, en la entrada de las instalaciones. (FOTO: José Paz)

El área sanitaria avanza en el proceso de desescalada y recupera, poco a poco, el ritmo de actividad previo a la pandemia. La reducida presión asistencial derivada del covid (menos de medio centenar de pacientes ingresados desde hace más de dos meses) permite a los profesionales retomar citas, intervenciones y consultas médicas pospuestas desde marzo de 2020.

Según los datos de ocupación del Ministerio de Sanidad, el área ourensana ha registrado en las últimas semanas las cifras más elevadas de hospitalizaciones no covid desde la irrupción del coronavirus, con hasta 820 personas ingresadas entre CHUO, Hospital de Valdeorras y de Verín el pasado 26 de mayo. Tras el inicio de la pandemia, solo se superaron los 800 pacientes no covid cinco días: el 26 de mayo, el 27 (809), el 31 (812), el 1 de junio (818) y el 2 (810). Mientras, el número de infectados se mantuvo por debajo de la veintena, lo que permite recuperar el recurso cama para enfermos convencionales.

Primeros meses

La ocupación hospitalaria alcanzó los valores más bajos desde el inicio de la pandemia el pasado mes de agosto, cuando registró varias jornadas con menos de 150 pacientes atendidos (contagiados y no).

Al margen del oasis de verano, marcado por un bajo número de casos activos, durante el resto de meses la caída en la presión no covid está relacionada directamente con el incremento de enfermos contagiados. En la primera ola (de marzo a mayo de 2020), los hospitales ourensanos se dedicaron, casi al 100%, al coronavirus. El confinamiento domiciliario y la reducción drástica de los desplazamientos redujo enormemente la demanda. En abril del pasado año, el área llegó a atender a más de 200 positivos de forma simultánea.

Dos plantas enteras del nuevo edificio del CHUO atendían únicamente patología covid, y fue necesario habilitar la Unidad de cuidados postquirúrgicos (Urpa) para dar cabida a los pacientes críticos infectados, que llegaron a ser 23.

Segunda y tercera ola

Desde el fin de la primera ola, la gerencia del área sanitaria ha procurado compaginar la atención de la patología covid y la no covid, con menor éxito durante los picos de la segunda y tercera ola. En otoño, cuando se llegó al pico de ingresados de la segunda ola (más de un centenar), la cifra de pacientes sin coronavirus cayó hasta los 164 enfermos. El pasado febrero, en plena tercera ola, pese al incremento de enfermos covid (más de 170 a inicio de mes), el área sanitaria mantuvo una ocupación no covid elevada, con más de 500 ingresados convencionales.

En el primer trimestre de este año, la provincia rozó picos de ocupación del 80% entre pacientes covid y no covid, la más elevada desde el inicio de la pandemia. Aún así, no se llegaron a utilizar los recursos del hospital Santa María Nai o de Piñor, previstos en el plan de contingencia del área.

Cirugía espera acortar las listas de espera en verano

El servicio de Cirugía del CHUO prevé un verano de más actividad que antes de la pandemia, en el que se lleven a cabo las intervenciones urgentes, así como las que se quedaron atrás a causa de la pandemia. “Si mantenemos el ritmo y no hay problema, calculo que en dos o tres meses estaremos casi como antes, para empezar el invierno sin esa cola de pacientes que arrastramos de las olas del covid”, explica Manuel García, jefe de Cirugía General.

La unidad atiende estos días tanto a los pacientes con cita atrasada como a los urgentes. “Vemos un incremento de personas que son diagnosticadas ahora, porque ahora también está habiendo más consultas”, apunta.

García recuerda las dificultades de los primeros meses, como la falta de protección en las intervenciones. “Ahora en eso estamos muy bien, a los pacientes se les hacen las pruebas y nosotros estamos protegidos y vacunados”, asegura. En los peores momentos, varios quirófanos se adaptaron como camas de críticos. En febrero fue necesario utilizarlos.

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