Benposta sueña con el circo

REPORTAJE

Un proyecto nuevo, formativo y cultural reformulando la idea de la escuela de circo, con sencillez, los pies en el suelo y buscando la viabilidad. De momento han empezado a trabajar de puertas adentro, condicionados por el parón del covid-19

Publicado: 24 may 2020 - 05:22 Actualizado: 25 may 2020 - 09:24
Benposta sueña (de nuevo) su circo

La vieja idea de crear una escuela de circo en Benposta vuelve a surgir, con muchos condicionantes, algo innegable, pero con ilusión entre quienes están tras la idea.

El artífice, Mustafa Danguir, un funambulista reconocido en el espectáculo del circo y en la formación de muchos artistas a quien el parón invernal tras actuar en Alemania y Cataluña le pilló en Benposta. Luego llegó el covid. Para llevar algo adelante, en un “territorio minado” como Benposta –por las desavenencias históricas entre las asociaciones– ha mediado cierta paz social. Para hacer el proyecto viable cuenta con la experiencia de Bartolomé Pidal, quien ya puso en marcha el Museo del Circo de los Muchachos, a modo de idea germinal que ha trasladado el legado del padre Silva a la calle, con muy buena receptividad. Toni Martínez, como histórico de Benposta y del circo, ejercerá de director. El último de los condicionantes, o el primero, es el propietario actual de los terrenos vencedor de la subasta de la finca, Alfer, con el que los promotores del proyecto llevan tiempo negociando, de momento sin una respuesta concreta. En enero de 2019 se cursaron demandas de desahucio que llegaron a todos los residentes.

Mustafá Danguir, funambulista de reconocimiento internacional, sustenta el relanzamiento de una escuela de circoLa idea es que sea sostenible para garantizar edificaciones vitales; media alcanzar un acuerdo con los dueños
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Niños ensayan malabares. // Equilibrios sobre el alambre bajo. //Annia Lebedeva, con los aros.// J.P.

“Me gustaría que este proyecto se conservara, me parece que sería interesante para Ourense”, apunta Bartolomé Pidal, quien ya lo tenía en mente mucho antes de la subasta en sí, y quien ha tratado muchas vías con los propietarios, entre ellas integrarlos empresarialmente en la escuela, de la que tiene claro que tiene que ser sostenible desde el punto de vista económico.

Los ensayos

Quienes hayan vislumbrado desde el confinamiento el afamado poliedro de Pérez Piñero Calasparra, habrán descubierto la novedad, una lona recuperada de un circo italiano -trasladada desde Figueres- recubre el espacio. El lugar, al que se le han dejado abiertas vías para que entre el aire por los laterales y el techo, se presenta lleno de “nueva” vida, en su mayoría hijos de residentes, que están ensayando sobre una cama de aire profesional. “Un proyecto pequeño donde vengan los niños, traigamos a los colegios de Ourense a visitar Benposta; tengamos esto ordenado, preparado, bonito”, dice Mustafa Danguir, un torbellino de palabras y de energía igual que cuando traslada ese impulso a los aparatos, algunos creados por él como el péndulo, dos grandes ruedas que giran con dos equilibristas dentro, Mustafa para complicarlo lo hace por fuera; también es creación propia una gran esfera en la que se introducen en moto, hasta seis a la vez.

Benposta 23/05/2020.- Benposta recupera la idea de su escuela de circo. José Paz
Benposta 23/05/2020.- Benposta recupera la idea de su escuela de circo. José Paz

En el mundo del circo hay muchos alumnos ya experimentados que se forman con especialistas para ganar aptitudes, es el caso de Nerea, de Vigo, integrante de la selección nacional de gimnasia acrobática y Patricia Torralva, portuguesa de Oporto y miembro de una familia de circo. Con número propio -straps- a estas chicas les pilló el coronavirus primero en Shangai, donde hicieron cuarentena. "Aquí, podemos entrenar, salir, estar con gente; allí tuvimos que estar encerradas en una habitación”, comenta Nerea. No se imaginaban lo de China, donde pasaron el mes de enero, ni que después -tras contactar con Mustafa en Figueres- recalarían confinadas en Benposta, relanzando la escuela de circo. La otra alumna es Inés Castrillo, vallisoletana estudiante de enfermería en el Hospital de Verín. "Tenía clases por la mañana, venía aquí por las tardes”, en diciembre ya había estado con Mustafa en un espectáculo con el circo alemán Krone.

Asistir a los ensayos de toda esta familia es como un “remake” improvisado, entre la ensoñación de la magia y la agilidad de un equilibrista subido al alambre. La carpa llena de artistas y de aparatos, y muchos otros sin montar en un camión, contrastan con las edificaciones de años a la deriva. No sé si la idea llegará a cuajar, de momento coge impulso, ahora falta, que se alineen los astros.

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