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El mensaje de un hijo en apuros que está de vacaciones y necesita dinero urgentemente; la suplantación de la entidad bancaria con pretextos varios; 12 meses de Netflix por la cara o más espacio en la nube y hasta un regalo que llega por mensajería caído del cielo son algunos de los fraudes a través de la red de los que han sido víctimas los ourensanos este verano. Todos ellos, engaños basados en un problema o el ofrecimiento de algo gratis.
Ocho de cada diez denuncias relacionadas con delitos cometidos a través de la red se corresponden con fraudes o estafas, según aseguran desde los equipos @ de la Guardia Civil. En su oficina de la planta baja de la Comandancia de Santa Mariña, junto a los dos especialistas del Equipo de Investigación Tecnológica (EDITE), los terminales informáticos de las mesas de trabajo se miran a pares. Son muchos los frentes. Y no conocen fronteras. “Al final la mayor parte de las estafas se dirigen a estructuras económicas que están en el extranjero”, asegura el capitán de Policía Judicial Juan José López Castro.
Solo en esta última semana consiguieron bloquear 38.000 euros transferidos de forma fraudulenta a una cuenta objeto de investigación y recuperaron los 3.000 euros enviados por un padre a un falso hijo en apuros. Recientemente, evitaron los efectos colaterales del secuestro de todas las redes sociales de una empresa. El hecho de denunciar inmediatamente permitió activar los mecanismos necesarios para recuperar los activos, que no se habían transferidos de forma inmediata.
La ciberdelincuencia tiene un sinfín de tentáculos. No solo se traduce en estafas sino también, aunque en menor medida, en amenazas, calumnias, injurias, coacciones o contactos con menores para fines sexuales. Los delitos perpetrados a través de las nuevas tecnologías han ido ganando cuerpo: casi una de cada tres son infracciones relacionadas con el uso de la red. En la última estadística de Interior, alusiva al primer trimestre de 2023, representa el 31,1% de todas las denuncias conocidas, aunque bajan con respecto al mismo periodo de 2022 (no así con respecto a 2021). En total, 569 infracciones en Ourense en tres meses (en 2022, en ese periodo, fueron 885).
Por este peso estadístico, las infracciones penales online junto al tráfico de drogas está considerada a día de hoy la principal amenaza para la seguridad en la provincia y, por tanto, un reto para las fuerzas de seguridad. Hasta con las restricciones de movilidad y el confinamiento de la pandemia, la picaresca en la red aumentó en un contexto de descenso de la delincuencia convencional.
En el Instituto Armado, comienzan a ver frutos tangibles. El pasado año, los equipos @ de la comandancia esclarecieron poco más del 10% de las infracciones penales en esta materia, por un importe cercano al medio millón de euros. En lo que va de año, una de cada cuatro.
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