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Nueve concellos agotan el plazo para pactar, con sus gobiernos en el aire

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Nueve concellos agotan el plazo para pactar, con sus gobiernos en el aire

El sillón del alcalde de Ourense busca ocupante, con todo abierto a horas de la investidura (ÓSCAR PINAL).
photo_cameraEl sillón del alcalde de Ourense busca ocupante, con todo abierto a horas de la investidura (ÓSCAR PINAL).

Vetos a candidatos, peticiones de repartir las alcaldías o jugar con ser la fuerza más votada enquistan las investiduras

Aunque la mayoría de los concellos de la provincia afrontan con relativa tranquilidad las constituciones de los consistorios y la investidura de sus alcaldes, la situación se ha tornado especialmente endiablada en al menos ocho municipios, en los que se están agotando las negociaciones y los posibles pactos o acuerdos continúan en el aire, con las partes tensando la cuerda para tratar de ganar una partida en la que la estrategia es fundamental. Vetos a candidatos, peticiones de repartir el mandato o jugar con la condición de ser la fuerza más votada son algunos de los motivos que complican las investiduras.

La pieza más codiciada es la ciudad de Ourense, donde sigue siendo un auténtico atrevimiento aventurar el resultado de la votación del próximo sábado porque los tres candidatos con fuerza suficiente para ser alcaldes no dan nada por perdido, aunque los movimientos de unos y otros ponen en una posición más ventajosa al líder de DO, Gonzalo Pérez Jácome, que anunció ayer que su formación lo votará a él y que cuenta con el apoyo de PP y PSOE, cuyo candidato, Rafael Rodríguez Villarino, sería el alcalde si no hay una mayoría absoluta.


Vetos


Con el panorama ya prácticamente despejado en Xinzo y Celanova, donde parecen haber cuajado alternativas a un PP que cedió la mayoría absoluta en ambas localidades, la batalla se centra en Ribadavia, donde la clara mayoría de izquierdas que depararon las urnas podría no ser suficiente dado que Ribeiro en Común ha anunciado que no votará nunca al actual alcalde, el socialista Ignacio Gómez, que rechaza irse. Aunque los partidos siguen negociando, el acuerdo no parece fácil y de no producirse dejaría en bandeja el bastón de mando al PP, con César Fernández como candidato.

También en Maceda hay un complicado sudoku, ya que la figura del socialista Xabier Oviedo levanta reticencias en Compromiso por Galicia y Espazo Común, por lo que el PP de Rubén Quintas espera para poder renovar el poder, aunque esta vez en minoría.


Exigencias


El panorama tampoco se ha despejado en los últimos días en localidades como Viana do Bolo y San Amaro, donde el reparto de fuerzas es el mismo: el PP gana las elecciones pero un escaño por debajo de la mayoría absoluta, pero los otros dos partidos que están en las corporaciones difieren de cómo trazar las alianzas, con peticiones de las fuerzas que quedaron en tercera posición de repartir la alcaldía a partes iguales para sellar un pacto. El BNG en el municipio vianés y el PSOE en el carballiñés quieren imponer su supremacía, por lo que la cuerda sigue tensa en ambos emplazamientos.

Por otro lado, quiere jugar también sus cartas en A Rúa el partido independiente comandado por José Vicente Solarat, que no renuncia a quedarse con el bastón del mando pese a ser la cuarta fuerza del consistorio, ya que sus votos son decisivos para que el PP no tenga que gobernar en minoría, con BNG y PSOE ya hechos a la idea de estar en la oposición tras su experiencia como bipartito en el actual mandato.

Tampoco en Punxín pueden asegurar nada por el momento. Allí, la fuerza decisiva es Ciudadanos, que con su único edil puede hacer caer la balanza hacia el actual alcalde del PP, Manuel Vázquez, o propiciar un cambio liderado por el PSOE y en el que también estaría Compromiso por Galicia. La formación naranja escucha a unos y otros pero no termina de deshojar la margarita.


Sin cesiones


Los electores de Castrelo de Miño definieron un panorama curioso, con BNG, PP y PSOE empatados a tres concejales y separados por un puñado de votos. Aunque la alianza natural sería un pacto de izquierdas, ninguno de los candidatos da su brazo a torcer y mantienen abiertas sus opciones de ser alcalde, por lo que si no hubiera ningún tipo de acuerdo, automáticamente retendría el poder el BNG, que gobernaba con mayoría absoluta hasta ahora.

También se mantendrá la incertidumbre hasta el último momento en Ramirás, municipio en el que en 2015 PSOE y BNG fueron incapaces de sellar un acuerdo que desalojase al PP, que fue el más votado.

Ahora, aunque la situación ha cambiado debido a que los socialistas consiguieron situarse como primera fuerza, clave para acceder al poder, que solo se le arrebataría con un pacto entre PP y BNG, que durante el mandato ya alcanzaron varios acuerdos.