Ourense

“Dejó de apretar mi cuello al creer que ya estaba muerta"

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TRIBUNALES

“Dejó de apretar mi cuello al creer que ya estaba muerta"

Ramiro V.G., durante la vista oral en la que se negó a declarar. // F.C.
photo_camera Ramiro V.G., durante la vista oral en la que se negó a declarar. // F.C.
"Me apretaba el cuello, y me metió el albornoz en la boca mientras me decía: ‘Chula, ahora dime'"

En la primera sesión del juicio seguido contra Ramiro V.G. por intentar asesinar a su expareja con un albornoz solo hubo dardos hacia el acusado. Este último rehusó declarar y, por tanto, privó a la sala de una versión exculpatoria. No contestó a nadie, tal siquiera a su letrada. Pero en determinados momentos se mostró contrariado con lo que estaba escuchando, negándolo con la cabeza.

La víctima, una amiga que declaró en calidad de testigo protegido, aunque él sabía quién era, y hasta la Policía lo describieron como un hombre violento, celoso e insistente. Según parece, desde la cárcel, en donde está como preso preventivo, siguió llamando a la denunciante y hasta, precisó ella, le hizo llegar recados a través de un exrecluso para que no declarase en la vista oral.

La denunciante relató que Ramiro seguía frecuentando su casa, en la ciudad, una vez rota la relación, ya que se había quedado con un juego de llaves y, según dijo ayer, "no aceptaba que yo no quisiera seguir". Y lo hacía pese a que había una orden de protección en vigor que se lo impedía por una denuncia de violencia de género previa.

 El 15 de diciembre de 2018 se presentó al mediodía  antes de salir a comer con una amiga y, posteriormente, por la noche cuando discutieron a propósito de la educación del hijo de la perjudicada. La mujer asegura que estaba mirando por la ventana "cuando me atacó por detrás con la manga del albornoz" y su expareja le anunció sus intenciones: "Me dijo que me iba a matar, que si no era para él no era para nadie".

La agresión continuó en el suelo, en donde él se le puso encima. "Me apretaba el cuello, y me metió el albornoz en la boca mientras me decía: ‘Chula, ahora dime'", relató la perjudicada. Esta última confesó que a medida que se iba quedando sin comenzó a quedarse sin fuerzas. Ella, con un espasmo, dio una patada que impactó en una mesa de cristal, que se hizo añicos. "Entonces dejó de apretar porque creyó que estaba muerta", relató la víctima. En ese momento, gateó hasta la puerta y solicitó el auxilio de un amiga y vecina.

En la casa, ese día, estaba durmiendo una amiga de la agredida pero no salió de la habitación "porque estaba algo tomada". La víctima en un primer momento fue reacia a denunciar, según dijo, porque tenía miedo y temía que el acusado, según dijo,  le hiciera daño a su hijo. La amiga que la socorrió, quien no dudó en aclarar al comienzo de su testimonio que siente enemistad con el acusado por todo lo sucedido, corroboró el principal testimonio incriminatorio. "Se presentó en mi casa sin fuerzas y hablaba ahogada", relató. También describió a Ramiro como una persona "violenta" con su expareja y afines. "Amenazaba con matarme a mí y dejarme en un silla de ruedas",confesó.

El inspector de la Policía Nacional que entrevistó a la víctima en el CHUO utilizó tras calificativos para describirla: "Estaba dolorida, asustada, aturdida". Por su parte, el policía que le presta protección, al estar valorada como víctima de riesgo extremo, cree que la perjudicada siente "pánico y temor".

El juicio continuará hoy con la exposición de los forenses que evaluaron a la lesionada y las conclusiones finales. Provisionalmente, la fiscal y la acusación particular reclaman 15 años de cárcel por asesinato en grado de tentativa y una año más por quebrantamiento de medida.