Ourense

“Echo de menos ir a clase”

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Crisis del coronavirus

“Echo de menos ir a clase”

Olalla Magide en su mesa de estudio, cada día de confinamiento trabaja un par de materias.// José Paz
photo_cameraOlalla Magide en su mesa de estudio, cada día de confinamiento trabaja un par de materias.// José Paz
Ningún sector va a salir indemne del coronavirus. A los más jóvenes les ha truncado la actividad docente, a su vuelta tendrán que recuperar el tiempo perdido. Mientras, tratan de seguir el curso de manera virtual.

Olalla Magide, 17 años, alumna de primero de bachillerato en el Otero Pedrayo, dio la voz de alarma en clase cuando la profe de Física y Química les dijo que no tendrían problema con la Física, porque ya estaban familiarizados con las derivadas en la asignatura de matemáticas. Esta joven despierta, dulce y muy activa alzó la mano y dijo: “Profe, es que no hemos dado aún las derivadas”. La docente miró al cielo. Pocos días después llegó la orden de cierre de colegios, después, el estado de alarma y el confinamiento obligatorio. Y todo lo que ya saben.

A derivar, está aprendiendo por su cuenta; suerte hoy con los tutoriales. Las clases, como el resto de sus compañeros de instituto las sigue a través del aula virtual donde cada profesor va dejando ejercicios. Una vez resueltos, a través del correo electrónico se los remiten de nuevo y valoran resultados. 

A las puertas del último trimestre los alumnos de Bachillerato han frenado exámenes y el incierto remate del curso

OURENSE 24/03/2020.- Historias del coronavirus. Olalla Magide; diario de un alumno de bachiller en su casa. José Paz

Cada mañana, una tabla de gimnasia guiada por una app del móvil. 

Olalla es una alumna metódica. Lo que no ha conseguido aún estos días es madrugar, le cuesta. “Al principio -dice- lo ves como unas vacaciones, que no son”. Lo compensa con más horas de estudio por la tarde. Tampoco descuida el deporte (juega al baloncesto en Carmelitas), después de levantarse tarde, más allá de las 10.30, hace una tabla de gimnasia guiada por el móvil; en sus ratos libres, lectura y ejercicios de tromba, el instrumento que toca en la banda de música de San Cibrao.

¿La situación? “No es el fin del mundo, pero bueno. Aprendes a valorar los días, salir. Echo de menos ir a clase”. Como todos, echamos de menos la normalidad, la felicidad de la vida anodina, y hasta el derecho a aburrirnos, y no estar aferrados a la ansiedad como pócima. 

OURENSE 24/03/2020.- Historias del coronavirus. Olalla Magide; diario de un alumno de bachiller en su casa. José Paz

Una apasionada de la música

Planes, Planes

En este puñado de días encerrada, Olalla ha dejado de jugar dos partidos de baloncesto con su equipo, se le ha chafado un viaje con el instituto a Andorra y ha celebrado un cumpleaños de manera virtual con una amiga de clase, sin tarta de por medio. Todo muy frío. Es consciente de que cuando vuelva a clase, será muy complicado recuperar todo el tiempo perdido, estaban rematando el segundo trimestre y queda uno completo. Se ve rematando los exámenes en la primera quincena de julio. Aún así se considera una afortunada -dice- al ponerse en la piel de los de segundo de bachiller que tienen la Selectividad por delante. Y tanto.

 

¿Miedo? Como todos los jóvenes, lleva el don de la inmortalidad grabado a fuego, aún así da muestras de una gran sensibilidad y equilibrio. “No soy grupo de riesgo, pero tampoco quiero contagiar a nadie. Tengo miedo por mi abuela, por mis tíos...” De lo vivido estos días a todos nos va a quedar el aprendizaje, el constatar lo efímeros que somos y cómo todo, en un abrir y cerrar de ojos, puede hacer un quiebro. “Valoro la libertad, el estar con los amigos, las clases. Que un día tengas que quedar en casa y no salir, no pasa nada”. 

Sobra decir que Olalla es buena estudiante, entre sus planes de futuro está la idea de estudiar criminalística, “me gusta la idea de trabajar en un laboratorio”, o como una segunda opción biotecnología. Así será.