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“¿Qué hacemos en casa? Cada día que continuamos cerrados es una ruina"

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ESTADO DE ALARMA

“¿Qué hacemos en casa? Cada día que continuamos cerrados es una ruina"

Un ciudadano camina por las calles céntricas de Ourense ante los establecimientos comerciales cerrados (MARTIÑO PINAL).
photo_cameraUn ciudadano camina por las calles céntricas de Ourense ante los establecimientos comerciales cerrados (MARTIÑO PINAL).
Comerciantes ourensanos urgen un plan de acción para volver a desempeñar su trabajo por "negocio y servicio social"

No han sido catalogados como esenciales, pero saben que se les echa de menos. A ellos y a sus negocios. En una ciudad semivacía y funcionando a un cuarto de su capacidad y sus revoluciones, los comerciantes de Ourense quieren una solución. La necesitan. Pasan los días y la cuarentena se encamina ya a una "cincuentena" de persianas bajadas. Perjuicio económico evidente, pero también un coste personal que tendrá que ser valorado con el paso del tiempo. Por eso los profesionales quieren que se escuche su voz. Siguiendo el modelo de los negocios que siguen al pie del cañón, reclaman abrir. Con la seguridad por delante, pero abrir. Se ven capaces, a ellos y a una sociedad concienciada para que la desescalada les llegue.

"Ahora mismo todos somos conscientes de a que nos enfrentamos. Hay que protegerse pero a la calle hay que salir y poner todo a andar. No podemos seguir en casa. ¿Qué hacemos en casa? Progresivamente, sí, pero cada día cerrados esto es una ruina. Ya Ourense no es una ciudad con un turismo brutal como para poder remontar de una manera sencilla. Entonces no sé que nos espera. Yo tengo ánimo y ganas, quiero salir y trabajar", destaca Jorge, encargado de Sniker, tienda especializada en calzado y complementos.

"Ya no son solamente ganas de volver a abrir, ya es una necesidad", afirma Moncho García, de Varela Íntimo

Cuenta, más por estimación que por información, que podrá levantar la persiana "del 15 al 30 de mayo". Y también es consciente de que tendrá que adaptarse a los nuevos modelos sociales, dentro y fuera de la tienda. "Todo va a cambiar. La manera de atender nosotros a la gente y de los clientes entrar en la tienda. Y después, los canales de venta. Tendremos que abrirnos al mundo, a través de la web, el comercio online y similares. En Ourense esperar a que te venga la gente es la muerte.

Todo el mundo ya sabe lo que hay. La gente está concienciada de que tienen que salir protegidos, lavarse las manos, usar guantes y mascarillas... ¿no pueden salir dos o tres horas?", pregunta.

Trato personal

En la misma línea que su compañero de oficio se manifiesta Moncho García, de Varela Íntimo, tienda de ropa interior masculina."Ya no son solamente ganas, es necesidad. Esto es un negocio, y la palabra negocio lo dice todo. Dependemos de la balanza entre gastos e ingresos. Si solo colocas los gastos como peso de esa balanza, el resultado es el que es. Ya antes de esta crisis, la situación era complicada para el pequeño comercio. Y ahora, con esto, las perspectivas son muy duras".

"Queremos recuperar el trato con la gente y con la calle" apunta Miguel Quintas, de Hermanos Barros Textil del hogar

Se trata de una forma de ganarse la vida. Lo principal siempre y más cuando las facturas no están confinadas. Pero, también, una sensación de bienestar que transmite el comerciante al cliente y viceversa. "Cada vez tenemos más ganas de abrir, de trabajar, de vender y de hacer lo nuestro, lo que hacíamos antes a diario. No será en las mismas condiciones, pero queremos recuperar el trato con la gente y con la calle. Guardar colas, esperar, tener paciencia. Ser más humanos. Es lo que se está viendo en los negocios que sí están abiertos. Y no nos queda otra si queremos volver a la calle y movernos", añade Miguel Quintas, encargado de la tienda textil de hogar Hermanos Barros.

Sobre la mesa de todos los comerciantes, la palabra confianza. Dar y recibir. En ello hace hincapié Marta Soto, de la tienda de ropa multimarca Serie B. "Ganas para abrir e intentar que, aunque sea de forma lenta y segura, todo vaya volviendo a la normalidad. Generar mucha confianza. En el pequeño comercio, pequeños en dimensión, podemos dar esa confianza de que lo vamos a atender solo, o dos personas, con las normas de seguridad recomendadas como mascarillas, guantes o mamparas. Tenemos ganas de ver a la gente, al trato personal que se ha cortado de repente. Pero bueno, volveremos".

El ejemplo de los negocios "esenciales" que siguen en marcha, clave para garantizar la seguridad de clientes y empleados

Ese es el objetivo. La esperanza, que se produzca además lo antes posible. Con la fórmula y la seguridad que llevan aplicando supermercados, estancos o fruterías desde hace más de un mes, los comerciantes alzan la voz para unirse a esa lista. No quieren ser los últimos de la fila. Garantizan una apertura segura. Mientras, siguen mirando el calendario.