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ENTREVISTA
En 2007 se construyeron en España 641.000 viviendas nuevas; hoy, en torno a 90.000 al año. ¿Cómo ha hecho y cómo hace frente el sector a esta realidad nacional?
España está a la cola de Europa en la construcción de viviendas desde la Gran Recesión y no parece que las licencias para nuevas edificaciones vayan a despegar a corto plazo. Aunque otros países de nuestro entorno también atraviesan problemas en el sector, su actividad se ha mantenido más estable desde entonces, como en Reino Unido.
Nosotros, históricamente, hemos dedicado muchos recursos a abrir filiales en el extranjero y hemos invertido muchos recursos en marketing y estructura comercial, de forma que las ventas en el mercado nacional son actualmente residuales.
Las exportaciones del sector de la pizarra han caído en el primer semestre de 2024 según algunas fuentes. ¿Es así?, ¿cuáles son los motivos?
Las exportaciones en el primer semestre se han reducido un 8% respecto a 2023. Creemos que este dato está motivado por cuatro factores: uno estructural, por la incertidumbre económica permanente en los mercados, que ha influido en el descenso en la construcción de viviendas en todos los países importadores. Otro, sectorial, como es la falta de colocadores cualificados. Un tercero, coyuntural, por el mal tiempo que hubo el pasado invierno en Europa y que paralizó la ejecución de multitud de obras y el más importante se debe al proceso masivo de reducción de stocks que ha realizado toda la gran distribución en Europa y que proviene de la acumulación de stocks que sucedió tras la pandemia del covid 19.
La nota positiva, sin embargo, ha sido Estados Unidos, que ha consolidado su línea ascendente y es el mercado en el que esperamos crecer más en los próximos años.
Los principales países productores de pizarra son España, China y Brasil. ¿Cómo afecta al sector en España la competencia de Brasil o China, con una mano de obra más barata?
Son países productores que, al no tener las condiciones laborales y de seguridad que tenemos en Europa, tienen costes sensiblemente inferiores a los nuestros y pueden ser más agresivos con los precios de venta. En el caso de Brasil, además la evolución del tipo de cambio en los últimos años les ha ayudado muchísimo a ser más competitivos y es cierto que en determinados mercados, como en EEUU, lo hemos notado mucho.
En cualquier caso, nuestra visión es que competimos en nichos distintos. La pizarra que producimos en Galicia y Castilla y León es la de mayor calidad del mundo. Puede durar más de cien años sin deteriorarse en una cubierta, mientras que la china y la brasileña tienen una durabilidad y resistencia inferiores. Los grandes mercados, como Francia, Reino Unido, Alemania y Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo), apuestan por la pizarra de calidad que nosotros producimos.
¿Tiene el Grupo CUPA previstas más adquisiciones de empresas en un futuro cercano? ¿Alguna gallega o incluso ourensana?
Nuestro origen es producto de la unión de cinco empresarios que crearon la mayor comercializadora de pizarra del mundo, Cupire Padesa, que es el germen de lo que es hoy nuestro grupo empresarial.
En el ADN de Cupa Group siempre ha estado presente su vocación de liderazgo y de crecimiento continuo, lo que nos ha llevado a realizar adquisiciones de empresas con el fin de dar mayor valor al grupo y servicio a nuestros clientes.
Por lo tanto, en Cupa Group, como empresa líder mundial en pizarra natural, líder europeo en distribución de piedra natural, líder español en fabricación y venta de panel sándwich Thermochip y número 2 en distribución de productos para cubiertas en el Reino Unido, siempre estamos atentos a nuevas oportunidades de adquisiciones de empresas relacionadas con nuestros diferentes negocios, tanto en el mercado interior como fuera de España.
¿Cuál cree que es el futuro del sector pizarrero?
El sector pizarrero debería ganar peso en el futuro por dos razones fundamentales, entre otras muchas. La primera, demográfica. Este sector permite la fijación de población en entornos rurales generando empleo tanto de manera directa, como indirecta y contribuyendo al desarrollo económico de la zona en la que se asienta (proveedores locales, talleres, hostelería y servicios en general). La segunda, de carácter medioambiental: la pizarra sigue ganando mercado como una materia prima única en la construcción, al tratarse de un producto natural, ecológico y absolutamente sostenible.
Nuestros jóvenes abandonan cada vez más los entornos rurales, ¿cómo afecta este abandono a las pizarreras?
El problema demográfico es dramático. Valdeorras y el Bierzo tienen el hándicap de ser comarcas fronterizas, alejadas de las capitales, y con malas comunicaciones, donde el tráfico de mercancías no es nada sencillo. Este aislamiento y la falta de servicios, incluso básicos en los pueblos, impide el desarrollo hacia una economía más dinámica, que es la que atrae al trabajador y a su familia, ya sean jóvenes o adultos, españoles o extranjeros.
En esta zona, empleamos a 1.700 personas, casi la mitad de ellas viven en entornos rurales y aproximadamente un cuarto de ellas ya son de origen extranjero. Cada vez es más difícil encontrar personas para trabajar en nuestras empresas, por eso estamos haciendo una inversión muy importante en la mejora y automatización de nuestras fábricas, porque mejora las condiciones de trabajo y es más atractivo para los nuevos perfiles profesionales.
En casi todas las profesiones en España hay falta de profesionales, ¿cómo afecta al sector la falta de mano de obra cualificada, por ejemplo colocadores o personal para las canteras?
La escasez de trabajadores en la pizarra es uno de nuestros grandes retos, porque operamos y competimos por atraer talento desde el ámbito rural. Hemos invertido mucho en I+D, primero en el desarrollo de productos que no requieren mano de obra especializada, para introducir el material en mercados donde apenas tenían tradición o falta relevo generacional entre los colocadores, y, desde hace seis años, en la automatización de nuestros centros productivos, para los que necesitaremos cada vez más personal cualificado.
Consideramos que este proyecto es estratégico, no solo para conseguir una mayor eficiencia operativa, sino también para mejorar la calidad del empleo y la seguridad de los trabajadores.
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