El ocio nocturno en Ourense se queda sin oxígeno y pide ayudas para su "año en blanco"

Coronavirus en Ourense

El sector reclama ayudas a las administraciones; se calcula que alrededor de 200 personas viven del ocio nocturno en la provincia

Publicado: 26 ago 2020 - 07:00 Actualizado: 27 ago 2020 - 11:04

Ambiente en la calle Pizarro, el pasado mes de julio.
Ambiente en la calle Pizarro, el pasado mes de julio.

El cierre del ocio nocturno ha supuesto la última estocada para un sector ya muy tocado en la provincia en los últimos años. Los locales bajaron las persianas el pasado sábado 15, con un horizonte plagado de incertezas. Por ahora, no saben cuándo podrán a abrir ni cómo y los más pesimistas ya dan por perdido el año, incluso parte del próximo. "En septiembre se espera que los contagios aumenten y la situación seguirá empeorando. En Navidad no nos van a deja abrir, y dudo que en el Entroido", asegura Luis Balvís, dueño del local nocturno del mismo nombre.

La Federación Provincial de Hostelería calcula que la medida afecta a alrededor de 200 personas que viven directamente del ocio nocturno. "Os propietarios loitaron moito para dar o nivel e cumprir os protocolos, o peche supón unha gran perda económica", asegura Ovidio Fernández, presidente de la entidad. "Agora toca esperar", añade.

¿Esperar?

El sector reclama ayudas a las administraciones para capear el temporal y hacer frente a los gastos corrientes –luz, agua, alquileres–. "Nosotros vamos a intentar mantenernos el máximo tiempo posible, pero esta situación no es fácil y te quita las ganas de volver a abrir", explica Pablo Fagilde, dueño del Patio Andaluz. "Puedes aguantar varios meses pero, ¿qué pasa si pierdes tu dinero esperando? ¿Y si llegas hasta marzo y no te dejan abrir?", reflexiona Serafín Rodríguez, gerente de La Chica de Ayer.

La falta de certezas agota, y los dueños de los locales auguran numerosos cierres si la situación no cambia a corto plazo. "Nosotros llevamos cuatro años con el pub, si nos llega a tocar en el primer año no aguantamos esta estocada, está claro", asegura Hugo Figueiras, socio del "K'oba".

En la mayoría de los casos, los dueños de los locales cuentan con otro trabajo, una tabla de salvación tras el cierre, ya en marzo. "No es como antes que la gente solo vivía de la noche y vivía bien. Agora compaginamos, pero ahora mismo, parte de lo que ganas lo inviertes en esto, para aguantar", señala Figueiras. "La mayoría de las empresas son pequeñas, por lo que es muy difícil soportar un golpe de este tipo", remarca Luis Balvís.

En el mejor de los casos, los gerentes han conseguido reubicar a sus plantillas. "Como además del pub tengo un bar, conseguí emplear a los camareros ahí; si no, no había mucha otra opción", apunta Fagilde.

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