La paradoja de la desescalada: seguir en la calle pasa por la distancia social

Publicado: 13 may 2020 - 09:31 Actualizado: 14 may 2020 - 09:36
OURENSE (RÚA DO PASEO). 12/05/2020. OURENSE. Los negocios de Ourense retoman la actividad. FOTO: ÓSCAR PINAL
OURENSE (RÚA DO PASEO). 12/05/2020. OURENSE. Los negocios de Ourense retoman la actividad. FOTO: ÓSCAR PINAL

En la semana en la que las calles de Ourense comienzan a tener un aspecto más parecido al de cualquier jornada normal previa a que estallase la crisis del coronavirus, con terrazas de bares y cafeterías de nuevo desplegadas por plazas y aceras, los comercios abriendo sus puertas o los centros de salud y hospitales tratando de recuperar parte de la rutina, las autoridades sanitarias son claras sobre los riesgos de pensar que todo está controlado y que la amenaza de contagiarse ya ha pasado. "No es descartable una segunda oleada, lo mejor es seguir las recomendaciones que estamos dando", comentó ayer el ministro de Sanidad, Salvador Illa, alertando sobre un rebrote de la enfermedad que ya sufren países en los que supuestamente todo parecía controlado como Alemania o Corea del Sur. El proceso de desescalada se está topando con problemas como el que obligó en la capital surcoreana a ordenar el cierre de bares ante la aparición de un posible foco de infección.

Para no tirar por la borda el esfuerzo realizado durante los últimos dos meses con el confinamiento domiciliario, médicos y autoridades son claros y rotundos: "La necesidad de la distancia social mínima o el eventual uso correcto de la mascarilla son aún más necesarios ahora que es posible la reunión de hasta 10 personas en domicilios o terrazas. Perseverar en el cumplimiento de estas normas permitirá evitar repuntes de contagios y avanzar en la lucha contra la pandemia", señalan desde el Colegio de Médicos de Ourense.

Riesgos

Entra en juego, por tanto, la responsabilidad individual de cada ciudadano para redundar en un bien colectivo que no conlleve frenar los avances en la desescalada o, incluso, tener que adoptar de nuevo medidas restrictivas y caminar hacia atrás todo lo andado hasta el momento. "Si se produce un rebrote habrá que detener el proceso de desescalada y eventualmente retroceder si así lo aconseja la situación epidemiológica", advertía ayer Salvador Illa antes de pedir "prudencia, prudencia y prudencia".

¿Estamos preparados para afronta la fase 1, esa paradoja de que seguir en la calle, disfrutando de las tiendas, amigos o bares pasa por hacerlo con esa imprescindible distancia social? "Ahora lo hacemos con otra visión, pienso que hay que ser optimistas, pero hay que ganarse la normalidad", señala el doctor de Medicina Preventiva del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) José Uribe para ejemplificar cómo la evolución de los contagios diarios se asemeja cada vez más a la de la fase inicial de la pandemia, pero avisa de que no cabe la relajación, "porque si cumplimos, es muy difícil contagiarse", haciendo un símil con las medidas para prevenir accidentes de tráfico. "El riesgo vive con nosotros, siempre se asume, pero por eso usamos cinturón, casco. En esto es similar, hay que gestionar esto con lo que tenemos", señala Uribe para referirse a las normas de distancia social, uso de mascarillas y otro tipo de material de protección individual.

Medios

"A una distancia de dos metros, el riesgo es mínimo", afirma el preventivista del CHUO, partidario de cumplir con esta norma en espacios abiertos después de que ya hace 10 días estén permitidas las salidas para pasear y, desde esta semana, el contacto social con familia y amigos, tanto en domicilios como en espacios al aire libre como pueden ser las terrazas de las cafeterías, que en los primeros días de la fase 1 han dejado ya imágenes de importantes concentraciones de personas.

"Compartiendo una mesa, hay más posibilidad de que haya partículas por el aire", señala Uribe preguntado sobre la convivencia social y si es conveniente el uso de medidas protectoras como las mascarillas o los guantes. Sobre el material facial, el médico lo tiene claro. "Es necesario en espacios cerrados o si no se puede mantener esa distancia de 1,5 metros. La función está clara, evitar contaminar el medio", señala Uribe, que avisa de los riesgos de la mala utilización de las mascarillas, recordando que las quirúrgicas son suficientes para el día a día. "Es algo que, como todo EPI (equipo de protección individual), acaba siendo incómodo y conforme llegue el calor más. En un principio no se debería manipular si se está utilizando, porque al moverla la estamos tocando con las manos y podemos esparcir el virus", sostiene el sanitario, lo que le lleva a poner sobre la mesa una de las máximas para reducir el riesgo al mínimo posible: "Es muy importante una repetida higiene de manos. La máxima de contamino, descontamino es muy importante. Está comprobado que el jabón es un arma muy eficaz para no contagiarse, junto al arrastre que provoca el agua", sostiene el preventivista, aconsejando también el uso de geles hidroalcohólicos: "Con cuanta más frecuencia lo hagamos mejor, como cualquier limpieza".

En este sentido, pone el foco en la utilización de guantes de forma continuada, "que puede ser contraproducente", como insiste también el Ministerio de Sanidad en diferentes campañas y confirma Uribe. "Un guante utilizado todo el rato es un mal comportamiento, porque vas a llevar la contaminación contigo, mostrando además un menor interés en la higiene de manos por la sensación de ir protegido", señala el médico del CHUO, recomendando utilizar material desechable como un papel, para tocar superficies y, acto seguido, tirarlo a la papelera.

Con deportistas

Con las franjas horarias establecidas por el Gobierno mandando que la actividad deportiva se realice a la misma hora que los paseos de las personas entre 14 y 69 años, el preventivista del CHUO entiende que la distancia de 1,5-2 metros debería tratar de ampliarse para ganar seguridad. "La recomendación es alejarse más, porque la respiración es mucho más intensa y puede haber un mayor lanzamiento de las partículas y que estas abarquen un poco más", expone José Uribe, que ve poco probable, sin embargo, que esas partículas permanezcan más tiempo en el aire, "ya que al aire libre se diluye muy pronto". Asimismo, entiende el sanitario que, por el momento, solo se permita practicar deporte de manera individual. "Es por el tiempo de exposición, no es lo mismo ir corriendo con alguien al lado que cruzarte", explica Uribe.

Evolución positiva

El preventivista, junto a sus compañeros de equipo en el CHUO ha pasado momentos muy complicados durante las últimas semanas, reconociendo que desde hace unos días "se nota cierta tranquilidad, pero entre comillas", apelando a la prudencia de incidir en que la pandemia no se ha superado, pese a que los indicadores epidemiológicos sigan ofreciendo razones para ser optimistas en la ardua batalla de Ourense de combatir los efectos del coronavirus, con una reducción de la incidencia notificada ayer que va en la línea de lo que sucede en el resto de Galicia.

Según los datos facilitados por la gerencia del área sanitaria de Ourense, a lo largo del lunes solo se detectaron cuatro casos nuevos de coronavirus, cifra que no era tan baja desde el 18 de marzo, cuando al poco de decretarse el estado de alarma hubo un incremento de solo dos positivos.

Este frenazo a la propagación del virus ha permitido quitarse de un plumazo más de un 10% de los casos que permanecían activos, situando ahora el registro en 362 al notificarse que 46 pacientes más ya estaban curados, por lo que son ya 1.436 las altas concedidas a personas que han superado la enfermedad. Además, por primera vez desde el 25 de marzo hay menos de 60 personas hospitalizadas en la provincia, ya que según los datos facilitados por el Sergas, del lunes a la noche, eran 56 los enfermos de coronavirus ingresados, tres de ellos en UCI, cifra que no ha variado en los últimos días.

En lo que respecta a las víctimas mortales, la cifra creció ayer a 126 al conocerse el fallecimiento de una mujer de 85 años que estaba ingresada en el CHUO, la única del día en Galicia, que suma 596. Casi un centenar (99) de las muertes se produjeron en hospitales, mientras que las restantes (27) tuvieron lugar en residencias de mayores.

Importante reducción de los casos activos en Galicia

El número de casos activos de coronavirus en Galicia descendió en 309 personas, hasta situarse en 2.322, mientras que aumentó el número de curados hasta los 7.820, 375 más que los notificados este lunes, según los datos trasladados por la Consellería de Sanidade.

Así, informaron de que hay 626 casos activos de coronavirus en el área sanitaria de Vigo, 530 en el área de A Coruña, 461 en el área sanitaria de Santiago, 362 en el área de Ourense, 133 en la de Lugo, 123 casos en la de Pontevedra, y 87 casos en el área sanitaria de Ferrol. En total, 2.322 casos, lo que supone un descenso del 11,7 por ciento con respecto al balance del día anterior.

Con respecto a los pacientes ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos de hospitales gallegos, el número bajó a 25 (uno menos que este lunes). Asimismo, hay 166 personas en otras unidades de hospitalización (25 menos) y otras 2.131 están en seguimiento domiciliario (283 menos que las notificadas este lunes). Finalmente, Sanidade ha informado de que hay 375 personas curadas más, lo que eleva la cifra hasta 7.820. El número de fallecidos se sitúa en 596.

En España, las muertes han aumentado hasta los 176 en las últimas 24 horas, lo que supone un leve ascenso respecto al lunes (53 más) y eleva la cifra total de fallecidos por covid-19 a los 26.920, según el informe publicado por el Ministerio de Sanidad.

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