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"Aquí no se puede vivir”. Así de claro se manifiestan los vecinos de un bloque de la rúa Pizarro, en el Casco Vello. Las ratas trepadoras que asolan sus casas impiden que puedan vivir con tranquilidad. Ni siquiera pueden abrir ya las ventanas de sus viviendas para ventilar. Estos roedores escalan por las fachadas y los canalones y convierten el día a día en un sinvivir. El Concello hizo un “remiendo” que se ha convertido en una tortura más.
Una vecina propietaria de un edificio presentaba hace unos días una indemnización al Concello de Ourense por 146.000 euros, en concepto de responsabilidad patrimonial, debido a la fuga de inquilinos por la plaga, que hace inhabitables las viviendas. La cosa, lejos de mejorar, ha ido a peor. Y eso que el Concello ha intentado tomar medidas, pero ha conseguido el efecto contrario.
Según informan los vecinos, los contenedores de basura, que estaban agujereados, han sido tapiados para que no se cuelen con facilidad las ratas, con la instalación de rendijas más pequeñas.
El problema es que ha sido peor el remedio que la enfermedad. “Ahora las ratas en vez de andar por el suelo para entrar al contenedor, están por los toldos y los tejados. El otro día me cayó una al lado de la cabeza cuando salía de casa. Más que una rata parecía un gato. Era enorme. Es un peligro”, señala una inquilina.
El tejado de un edificio contiguo, que está en abandono, está plagado de roedores, así como un local comercial de la zona que está en desuso. Unos vídeos conseguidos por este periódico atestiguan el problema que viven estos vecinos y a los que nadie consigue dar solución.
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