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Renfe le debe a Ourense ocho trenes, suspendidos durante la declaración del estado de alarma en marzo de 2020 y que no han sido restablecidos todavía. Su circulación está declarada obligación de servicio público por el Gobierno de acuerdo con un contrato entre la operadora ferroviaria y el Ministerio de Fomento, firmado primero por el ministro Íñigo de la Serna, en diciembre de 2017 y luego ratificado por su sucesor, José Luis Ábalos, en diciembre de 2018. Se trata de ocho trenes que comunican Ourense con los principales núcleos urbanos de la provincia: cuatro de ellos con Carballiño y cuatro con la comarca de Valdeorras, dos de los cuales también tenían parada en Ribadavia. El contrato antes referido obliga a Renfe a mantener en servicio dichos trenes hasta el 31 de diciembre de 2027. Su suspensión solo puede ser temporal por causas de fuerza mayor, argumento esgrimido durante la fase más crítica de la pandemia, pasada la cual, ya tendrían que estar rodando por las vías de la provincia. La misma causa, fuerza mayor, en este caso por las obras de adaptación de la vía para la llegada del AVE motivaron el cierre de la estación Ourense-San Francisco, que debería seguir siendo el punto de destino de dos de los trenes suspendidos.
La pérdida de estos trenes ha supuesto tal quebranto en algunas villas que el uso de este medio de transporte ha quedado totalmente inutilizado. Carballiño, por ejemplo, disponía de tres trenes diarios por sentido que permitía a los usuarios salir de la villa termal a las 7:48 y llegar a Ourense Empalme a las 8:13 y a las 8:18 a Ourense San Francisco. Este tren facilitaba un medio económico y sostenible a quienes se desplazaban a la capital por motivos laborales o de estudios. Esos mismos usuarios tenían un tren de Ourense a Carballiño a las 13.30 y otro a las 14:30, con lo que podían regresar a la hora de comer, y todavía tenían otro tren para volver a las 19:55. Además del primer tren matinal, desde Carballiño se podía viajar a Ourense a las 15:10 y a las 18:40, en un trayecto de 25 minutos de duración. A día de hoy, solo hay un tren de Carballiño a Ourense, a las 18:41 que no tiene regreso en el día, ya que el único convoy en sentido contrario sale de la estación de Ourense a las 15:30
Una situación similar vive la villa de Ribadavia, que disponía de un tren (el 12604) que salía de Vigo a las 7:05 y llegaba a Ribadavia hora y media después, a las 8:35, para llegar a Ourense poco antes de las nueve de la mañana. Estudiantes, trabajadores, personas que acudían al hospital, hacían de este tren un medio muy utilizado hasta que se suprimió el que salía de Ourense a las 15:35 en dirección Vigo, en el que regresaba la mayoría de quienes habían utilizado el primero de la mañana. Ribadavia no solo se ha quedado sin ese primer tren de la mañana. También sin el último de la tarde, con salida de Ourense en torno a las 21:00 (procedente de Ponferrada), que les permitía volver a casa antes de las 21:30. Tras la suspensión de estos dos trenes tampoco es posible ir de Ribadavia a Ourense y volver en el día.
Ribadavia no es la única estación que se vio afectada por la suspensión de esos dos trenes. También han menguado las relaciones ferroviarias entre Vigo y Ourense y Ourense y la comarca de Valdeorras. En este corredor, Renfe debe todavía a Ourense otros dos trenes más de obligación de servicio público. El tren 37280 con salida de Vigo a las 9:15 y llegada a Ourense a las 10:50 y su recíproco, el 37283 con salida de Ourense a las 19:13 y llegada a Vigo a las 21:04.
El contrato, al que todavía le queda vigencia hasta 2027, especifica los trenes y sus horarios en un anexo en el que figuran los ocho suspendidos en Ourense y todavía no recuperados. Para la línea del Miño representan el 50% de los trenes OSP y la pérdida de funcionalidad del tren como medio de transporte. Lo mismo sucede con Carballiño, que además perdió el 67% del servicio y para algunas estaciones, como Barbantes estación y Ourense San Francisco supuso el finiquito total de la comunicación ferroviaria.
La pandemia ya no puede seguir siendo excusa para mantener en suspenso unos trenes cuando la mayoría de las líneas de toda España ya han recuperado la normalidad y Renfe ha dejado los números rojos. Hay un contrato, vigente hasta el 31 de diciembre de 2027, que obliga al operador a mantener esos trenes en circulación y hay una comisión que se ocupa del seguimiento de ese contrato que debería exigir su restitución. Está integrada por siete miembros, seis de ellos, altos cargos de tres ministerios. Sin estas circulaciones el tren deja de ser un modo de transporte de viajeros alternativo a la carretera para miles de usuarios potenciales, sobre todo si viven en O Irixo, O Carballiño, Maside y Ribadavia, que asi perderán definitivamente el tren.
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