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En un gesto de amor y compasión, una familia andaluza decidió emprender un largo viaje a O Barco para reunirse con la protectora de animales local, Peludines Callejeros, y poder enseñarle a su querido “Pancho”, un perro anciano y enfermo que acogieron cuatro años atrás.
Esta no es la primera vez que María José Pérez y su pareja, Juan Pedro Díaz, veterinario de profesión, realizan un acto de generosidad de este tipo, ya que anteriormente habían adoptado a otro animal en la misma región. En 2017, esta pareja viajaba desde Jerez hasta O Barco para acoger a “Piluco”, un perro abandonado en Rubiá. María José Pérez ha sido una amante de los animales desde su infancia, siempre comprometida en el rescate y cuidado de perros abandonados, trabajando incluso de voluntaria en una protectora. Hace cuatro años, durante uno de sus viajes anteriores a O Barco, para reunir a Piluco con la protectora barquense, decidieron acoger a Pancho, un perro que ahora tiene entre 15 y 16 años y sufre de leishmaniosis.
Este verano, la pareja no dudó en recorrer sus más de 850 kilómetros para que Jorge Yáñez, presidente de Peludines Callejeros, y el resto de trabajadores de la protectora de animales de la localidad barquense volvieran a reunirse con el anciando perro.
El encuentro fue lleno de emoción y alegría. A pesar de la enfermedad que padece, Pancho se encuentra en buen estado gracias a los cuidados brindados por esta familia de Jerez, que tiene 10 perros más en su casa habitual.
“Los problemas de salud y la avanzada edad que tiene ahora Pancho nos hacen pensar que si tardamos, posiblemente ya no lo pudieramos traer de nuevo a O Barco, así que hemos decidido volver. Sabemos lo que lo agradecen en la protectora y la alegría que da volver a ver al perro”, explica esta andaluza amante de los animales, mientras añade que además, durante estos años, ellos intentan ayudar a la protectora comprándoles calendarios en verano, ya que los gastos y necesidades siempre son muchos.
La historia de esta pareja ha conmovido a muchos, demostrando que el amor por los animales no tiene fronteras. Jorge Yáñez, de Peludines Callejeros, se mostró emocionado y sin palabras para agradecer tan noble acto de María José y su pareja, “es un gesto maravilloso el que hacen; nosotros sacamos a Pancho de la calle y le tenemos mucho cariño, pensamos no verlo más, y fue una alegría tenerlo aquí”. Desde la protectora añadían que ojalá la gente quiera acoger no solo perros jóvenes. “Pido una oportunidad a los perros mayores, que son igual o más agradecidos”, dice Jorge Yáñez.
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