Valdeorras

Vilamartín apuesta por el yacimiento de Valencia do Sil

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Vilamartín apuesta por el yacimiento de Valencia do Sil

Los arqueólogos en la última excavación del yacimiento de Valencia do Sil.
photo_cameraLos arqueólogos en la última excavación del yacimiento de Valencia do Sil.
Un laboratorio deberá confirmar si los restos corresponden a una fragua datada en el siglo IV

Los investigadores resaltan la importancia arqueológica del yacimiento de Valencia do Sil (Vilamartín de Valdeorras), datado inicialmente en el siglo IV d. C. "Es un lugar que puede ofrecer mucha información", comentó el arqueólogo Carlos Tejerizo García, coordinador del grupo Sputnik Labrego. "Valdeorras cuenta con un patrimonio espectacular", añadió.

El investigador realizó estas afirmaciones pocas horas después de anunciar la entrega de las muestras recogidas en el yacimiento valdeorrés a un laboratorio de Santiago de Compostela. Manuel Martínez Cortizas y Lourdes López Merino serán quienes se encarguen de desentrañar los secretos que esconden los tres tipos de muestras recogidas en Valencia do Sil.

Tejerizo García describió el material entregado a analizar: polen, carbones y semillas. El polen permitirá recrear la vegetación existente en el lugar y describir el paisaje de Valdeorras en el siglo IV d. C. A su vez, los carbones indicarán qué árboles crecían y el tipo de madera utilizado. A su vez, las semillas describirán los cultivos de los lugareños.

Todas estas muestras fueron recogidas del piso de un entorno que los arqueólogos atribuyen a una fragua. En este sentido apuntan las escorias de metal recogidas en las excavaciones. "Un estudio preliminar indica na posible fragua de hierro, sin descartar el cobre". Los resultados ofrecerán una visión de la economía de la zona.

A la espera de conocer el contenido de los análisis, el coordinador del proyecto arqueológico, Carlos Tejerizo, ya anunció que los planes de Sputnik Labrego pasan por regresar a Vilamartín en mayo. Las excavaciones que realizarán en ese mes revelarán cómo era esta fragua romana y también los alrededores, pues los estudios iniciales plantean la posibilidad de que esta fuese levantada en una zona alejada de las viviendas, para evitar la contaminación.

Carlos Tejerizo resaltó la colaboración que el equipo de investigadores encontró en el equipo de gobierno de Vilamartín. En referencia a las posibilidades que ofrece el yacimiento, dijo que "lo lógico es ponerlo en valor", si bien dejó en manos del Concello vilamartinés cualquier decisión. "El patrimonio es suyo", explicó.

En el Concello vilamartinés no descartan la posibilidad de promocionar y aprovechar el yacimiento arqueológico para captar visitantes. No desechan esta opción, pero tampoco la confirman. "O primeiro é protexelo", zanjó ayer el alcalde, Enrique Álvarez Barreiro.

Con independencia de la decisión que al final adopten los gobernantes locales, el equipo de gobierno ya incluyó una partida de 19.000 euros en el presupuesto de 2020, destinada a retomar las excavaciones y los trabajos de limpieza. "Pretendemos aprobalos o antes posible", dijo el alcalde. La citada suma podrá ser ser mayor si las peticiones que el alcalde ya anunció que formulará a las administraciones obtienen una respuesta positiva.

En todo caso, el primer edil, Enrique Álvarez, subrayó que el planteamiento municipal dependerá "do que vaia saíndo", insistiendo siempre en la necesidad de proteger el yacimiento arqueológico. "Antes da sinalética teremos que protexelo", dijo.

Otro factor a  tomar en consideración por el Concello alude a las consideraciones y valoración de los arqueólogos. "Os plans están na man dos técnicos", afirmó Enrique Álvarez.

Los escarbadores marcaron el camino a seguir en Valencia

Sputnik Labrego fue creado al amparo del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). No fue el primero en indagar en el orígen de Valencia do Sil. Esta misma labor la realizó en la década de 1960 el grupo Los Escarbadores, de O Barco, y la siguieron los investigadores Santiago Ferrer Sierra y José Fernández Pérez.