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Santi Barreiros: "Una foto que emociona está pensada, trabajada"

Aquellas pandillas

La pasión por la fotografía de Santiago Barreiros nació con un amor a primera vista cuando cumplía el servicio militar. Desde entonces, formación y experiencia han hecho que la llama se mantenga intacta a pesar del paso de los años. Motivación y tiempo son las claves que hacen que siga activo y con nuevos e ilusionantes proyectos. Para el Vida nos cede imágenes de las míticas pandillas que se dejaban ver en el Ourense de los 70 que nos traen al presente aquellos maravillosos años del pasado y que abren una serie a la que invitamos a participar a los ourensanos.

Publicado: 14 mar 2021 - 07:58 Actualizado: 14 mar 2021 - 22:16
Santiago Barreiros, el poder de la imagen

PERFIL

Nombre

Santiago Barreiros Camba

Lugar y fecha de nacimiento

Ourense, 6/09/1950

Profesión

Fotógrafo

Lleva más de 40 años en el mundo de la fotografía, y sabrá que se dice que el componente más importante de una cámara está detrás de ella, en ese sentido, ¿un fotógrafo nace o se hace?

Creo que un fotógrafo se va haciendo. Es muy diferente un fotógrafo cuando empieza o cuando lleva pocos años, a cuando lleva ya un tiempo tomando imágenes. La luz, el fondo, la perspectiva… hay muchas cosas que influyen en una buena imagen, y mientras no dominas todos los recursos técnicos, lo más habitual es venirse a casa con cientos de fotos y acabar con cierta sensación de decepción.

Sin duda, la fotografía ha vivido cambios trepidantes en pocos años.

Enormes. Es una constancia en estos días que vivimos. Avanzamos en todo, en medicina, en mejoras de los vehículos, en investigación... Pero hay una parte que se mantendrá venga lo que venga, porque la gente que hace bien las cosas, su trabajo siempre será tomado como una referencia.

Ahora mismo, en un momento en el que la imagen se capta al minuto, ¿qué aportan las fotos hechas a la vieja usanza?

Estamos en un mundo en el que todo se mueve a una velocidad de vértigo, y unas imágenes anulan a otras. La gente las consume en segundos. Es muy difícil asentar el concepto de antes de la la fotografía, cuando no todo el mundo se podía permitir sacar una foto. La gente mayor, aun ahora, tienen un concepto de la fotografía maravilloso, porque le dan la importancia de la eternidad del momento, de la captación de la imagen. Posan con sentimiento de orgullo, se preparaban para ella, se vestían específicamente para ello… porque sabían que esa imagen iba a prevalecer. Ahora nos hacemos un selfie, y en cinco minutos otros.

Pero cuando ves una foto que te emociona, casi nunca está hecha por un teléfono móvil, está pensada, estudiada, trabajada… y el impacto es grande porque te encuentras con un sentido de la composición y técnica que se fusionan creando una atmósfera difícil de conseguir con un teléfono móvil. No digo que no sea posible, pero creo que más bien es fruto de la casualidad.

"Una fotografía es el resultado de un instante. Un abuso de las herramientas de edición hace que pierda esa magia"

Algunas de esas fotos antiguas nos traen a la mente las pandillas que vivían y disfrutaban de cada rincón de la ciudad. ¿Qué recuerdos le traen ver esas fotos de pandillas?

Es maravilloso ver que existía una generación de fotógrafos que estaban en la calle, haciendo posible que cualquiera pudiese tener acceso a inmortalizar un momento especial. Desde la pandilla que iba a la fiesta, el estreno de un traje, un amor, o las clásicas fotos del Domingo de Ramos. Viendo las imágenes de ese pasado y esas gentes, ahora podemos saber como vestíamos, nuestras costumbres… Puedes explicar cómo éramos, o una situación, pero viendo una foto, es como realmente se crea una imagen real de ese momento y te lleva a él.

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También tendrá buenos recuerdos formando parte de esas pandillas.

Buenos y muchos. Yo vivía pegado a la Alameda, uno de los centros neurálgicos de la ciudad, junto con el Paseo, donde íbamos a pasear, a dejarnos ver y que nos vieran, y echar el ojo a las chicas para poder bailar con ellas, tomar un helado o ir al cine. En la Alameda, que era como nuestro patio, estaba la atracción de los coches de choque y una tómbola que permanecían instalados todo el año, recreando una sensación de fiesta diaria.

Emociones, sensibilidad, personalidad… son algunas de las claves que nos hacen quedarnos impresionados observando una foto. ¿Cuál es el secreto para conseguirlo?

Tomarse su tiempo, buscarla… un buen fotógrafo siempre trabaja con planificación. Sea en moda, arquitectura, paisaje… se hacen bocetos, se estudian los fondos… hay un trabajo de preparación previo como si de una película se tratase. Yo he llegado a estar buscando localizaciones para un trabajo de moda días. Aunque ahora esto se ha mejorado todo y de un fondo verde, puede surgir incluso un paisaje que simula ser el Caribe.

En una era de filtros, photoshop… ¿se pierde la magia de la imagen?

Se pierde. No cabe duda que una foto mala, o mediana, puede llegar a ser una foto bastante decente, e incluso buena. Pero como todas las herramientas, si haces un exceso de uso de ellas, acaba notándose e incluso desfigurando el resultado final. No nos olvidemos que la fotografía es el resultado de un instante. Y no debe de perderse abusando de retoques.

¿Algún proyecto en mente?

Hace tres años empecé en la Sala Valente con una exposición de micropaisajes, una parte que ya concluí. Ahora continuo con el paisaje visto desde el punto de vista de cómo el ser humano interfiere en el paisaje, lo acota, modifica, corta, reforma… Y una tercera parte que son ellos mismos. Es una idea bastante ambiciosa, pero tengo motivación, que no me falta a pesar de llevar más de 40 años tomando imágenes, y me sigue emocionando. Una combinación que me lleva a conseguir algunas fotos únicas. Y tengo tiempo, algo también muy valioso.

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