San Bieito de Cova do Lobo: Fe y tradición cada 11 de julio

ROMERÍA

Cientos de fieles ultiman la preparación para vivir un año más la romería de San Bieito de Cova do Lobo

Publicado: 11 jul 2025 - 05:40 Actualizado: 11 jul 2025 - 12:06
Figuras de cera entre los devotos en la romería del año pasado.
Figuras de cera entre los devotos en la romería del año pasado.

Llega puntual como cada 11 de julio la romería de San Bieito de Cova do Lobo, en el concello de Barbadás, una de las fiestas más emblemáticas de la provincia. La romería, mañana, volverá a acoger a cientos de fieles, que se desplazan hasta Piñor para tomar parte en un acto religioso marcado por la fe y la devoción pero en el que también hay lugar para la gastronomía y la cultura.

Detalla el alcalde de Barbadás, Xosé Carlos Valcárcel, que “estamos a falar da romaría máis importante do concello de Barbadás, cunha gran tradición relixiosa pero que tamén reserva un oco para a gastronomía, con postos de rosquillas e polbo, e a cultura a través do turismo. Unha romaría con moito fervor religoso co que honrar a un santo, San Bieito, que é o patrón de Europa”.

Remarca el regidor que “a romaría xunta todo o bo da tradición galega, nun lugar como a cova do lobo cunhas vistas espectaculares da cidade de Ourense”.

O concello quere ser partícipe da festa encargándose da limpeza da zona, da regulación do tráfico, do mantemento dunha contorna rural marabillosa”, relata el alcalde.

“Ao final o que se pretende ano tras ano con esta romaría é poñer en valor a festa, acompáñanos moita xente que quere manter viva a tradición e o fervor relixioso”, finaliza Valcárcel.

Una mujer toca la figura de San Benito.
Una mujer toca la figura de San Benito.

En un lugar alto y con unas vistas espectaculares del valle se encuentra la ermita de San Bieito de Cova do Lobo, en Barbadás, un pequeño santuario muy querido por los vecinos de la zona. Aunque la construcción actual es del siglo XX, se sabe que ya desde la Edad Media existía aquí una capilla dedicada a este santo.

“Unha romaría con moito fervor religoso co que honrar a un santo, San Bieito, que é o patrón de Europa”, subraya el alcalde, Xosé Carlos Valcárcel

Un día en el que los fieles se acercan hasta la ermita caminando o en romería para asistir a la misa, pedir favores al santo y participar en una jornada festiva llena de tradición. No falta la música, la comida al aire libre y el ambiente alegre y familiar. También es costumbre pasar por debajo de una gran roca llamada “O Tangaraño”, a la que los más creyentes atribuyen poderes curativos, especialmente para dolencias físicas o del espíritu. Por eso, esta romería tiene un fuerte componente espiritual y de sanación.

La ermita tiene una forma rectangular y un diseño sencillo pero armonioso. En su fachada principal hay un pórtico que protege la entrada, y encima una terraza con balcón a la que se accede desde el interior. La puerta de entrada es recta (adintelada) y está acompañada por dos ventanas rectangulares a los lados. El techo es a cuatro aguas y en cada esquina hay un pequeño pináculo decorativo. En la parte trasera, por el lado norte, sobresale la sacristía, también de forma rectangular y con techo a dos aguas. Tiene varias ventanas y una puerta que permite el acceso desde el exterior.

Este lugar no solo destaca por su arquitectura o su historia, también por su fuerte carga simbólica y emocional. La mezcla de naturaleza, fe y tradición hace de la ermita de San Bieito un punto de encuentro muy especial, que sigue vivo gracias al cariño de las personas que lo visitan cada año.

Tradiciones

Este santo concentra parte de su fama en las peticiones de los fieles para la curación de verrugas, protuberancias cutáneas, granos o pequeños bultos. Uno a uno, formando una silenciosa y ordenada fila entraron al oratorio. En el altar se encontraba la imagen de San Benito a la que los creyentes pasaban un pañuelo para luego limpiar las zonas afectadas con aquel pedazo de tela.

Una práctica que también se traslada al monte de San Benito de Cova de Lobo, donde una enorme piedra, O Tangaraño, que normalmente se emplea de mirador para ver la panorámica de la ciudad ourensana, es muy visitada durante la romería. Dentro de la roca hay una pequeña cavidad que siempre está llena de agua. La tradición cuenta que a los niños “entangarañados”, como se les llamaba a los infantes que padecían la enfermedad de raquitismo, eran sumergidos por tres mujeres por el orificio donde estaba el agua. Al salir, les vestían con ropa nueva y hacían tiras con las viejas prendas para luego dejarlas atadas a las ramas de los árboles de camino al templo.

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