Miniaturas que esculpen la memoria en la iglesia de Beariz, en Carballiño

ESCENIFICACIÓN ARTESANAL

Un grupo de vecinas de esta comunidad realizaron una escenificación artesanal de los distintos pueblos que conforman la localidad y está ubicado en la iglesia parroquial de Beariz

La cascada de Magros es uno de los parajes que reproduce este belén artesanal y muy local.
La cascada de Magros es uno de los parajes que reproduce este belén artesanal y muy local. | B.M.

Recordar es mantener vivo aquello que nos acompaña o que nos ha acompañado. Es lo que sentimos como testigos del día a día para conservar cerca a las personas y las cosas que han dejado huella en nosotros, y también para revivir las ausencias. El recuerdo inspira; de hecho, fue el impulso que llevó a un grupo de vecinas de la comunidad de Beariz a poner en marcha una iniciativa que transformaría la Navidad en la parroquia: la creación de un belén que rodea el interior de su iglesia y que representa en miniatura los distintos pueblos que conforman la zona.

Algunas de las vecinas que realizan el belén en la iglesia parroquial de Beariz.
Algunas de las vecinas que realizan el belén en la iglesia parroquial de Beariz. | B.M.

¿Qué las llevó a hacerlo? “Volver a creer en la Navidad de cuando éramos niñas, esa en la que con el tiempo dejamos de creer; para recuperar la ilusión y, también, para recordar a quienes ya no están”, explica la directora del proyecto, María Luisa, quien afirma haber iniciado esta actividad en memoria de las personas que le inculcaron el valor de estas fechas: “Por ellos sigo. Por ellos hago esto”.

De ese modo, ella y Ana Belén, Rosa, Asunción, Nieves, Lila, María, Susa y Lucinda —con la ayuda del señor Pepe— comenzaron hace dos años este belén, movidas por su deseo de no olvidar, recuperar la tradición de asistir a la iglesia e invitar a la gente de fuera a la parroquia a través de su propuesta, con la cual muchos vecinos podrían sentirse identificados.

Esta gran escenificación fue creciendo poco a poco, sumando nuevos pueblos y elementos característicos. Este año incorporaron las ferias de Doade y Muradás, que se celebran los días 9 y 19 de cada mes, respectivamente. En ambos escenarios hay figuras pequeñas que representan los distintos puestos de venta, como el de zapatos, pulpo o churrero.

Desde noviembre, el grupo dedica muchas tardes a este trabajo. Pero aseguran que lo hacen con gusto, por el pueblo y su historia.

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