Estrella MICHELIN concedida al Sergas

Carta al director
Carta al director

Es bastante difícil tratar de igualar a los grandes chefs, que con sus recetas nos dejan un mundo repleto de libros de cocina para lograr que la educación, la sanidad y cualquier otro servicio pueda ser cuestionado por su calidad. Es más, no sé si esta dieta vamos a poder sobrellevarla muchos años más sin que todo se venga abajo. Tendremos que acogernos a un “que la suerte esté siempre de nuestro lado”.

Como a pesar de todos los esfuerzos por convencernos de que estamos seguros, atendidos y en buenas manos, seguimos siendo: un número, un habitante, un trabajador que genera, una persona más que necesita ayudas o un ser vivo con poca suerte y mucha carga para los organismos... He de iniciar mi queja sobre el peor menú del Sergas que le han servido a mi hija que “Sólo” es un número de historial.

Pongamos que los entrantes para un insignificante punto de la sociedad con NHC 61XX38 , son dos tibias torsionadas, un centímetro de más en una pierna y posibles problemas de cadera en el futuro.

Imaginemos ahora que tiene doce años. El primer ingrediente serán dos años en lista de espera, para que maceren adecuadamente todos los dolores y circunstancias que impidan que pueda hacer ejercicio o alguna actividad deportiva o lúdica.

El segundo ingrediente se añadirá cuando cumpla los catorce. Nuestra chica número 61XX38 es por fin operada. Se decide colocar una pieza con nueve tornillos tras cortar la tibia, porque eso genera un sabor especial a los condimentos de la receta. Es refrescante el sabor de poder ser ingresada siendo de traumatología, con una paciente de psiquiatría que debería estar aislada (y, de hecho, es como termina poco después en Vigo). Está claro que las miradas amenazantes, las charlas de una psiquiatra en presencia de nuestra 61XX38, pueden lograr que su ansiedad se infusione y podamos realizar una perfecta reducción de nuestro ingrediente principal. Hemos logrado así, que tenga dolor y angustia a partes iguales. Cortesía de la cocinera Jefe de Admisión del Restaurante. No admite reclamación al respecto porque no ha habido respuesta en meses. Debe estar conforme con su seguramente no innovadora receta. Sino más bien tranquila porque es un menú repetido habitualmente, para que otras cocinas (habitaciones) puedan estar libres “... Por si hay algún caso que deba “aislarse”. ¿Quizá como los de psiquiatría?

Si deseamos que no se olvide nunca este menú, hagamos que ese insignificante (para el Sergas) número 61XX38 , deba pasar esa cirugía seria y muy dolorosa sólo con ibuprofeno (A pesar de su 1,70 de estatura y sus 68kg de peso. Que llore horas hará que el plato final sea un manjar más delicioso y con aroma de especias para los que nos cuidan y “sanan”.

Fin de los entrantes.

El primer plato será una escayola y una bota ortopédica al retirar dicha escayola. Pocas curas, mínima supervisión... ¡Vamos! Lo que toda verdura y brote tierno necesita para saber mejor, ¿no están de acuerdo?

¿Podemos hacer más interesante nuestro segundo plato? ¿Se les ocurre una apuesta aún más arriesgada para nuestra 61XX38? Debería retirar bota ortopédica y manejarse sólo con muletas un mes después, pero nuestro adorado chef no la ve en todo diciembre ni en todo enero. Vaya... Debemos cocinar entre 61XX38 y yo, sin tener rehabilitación ni un “subchef” que nos ayude a superar este concurso de cocina. Poco a poco dominamos las muletas y paso a paso va apoyando, porque... Llegó febrero y supuestamente era seguro apoyar meses antes. Así que el chef sigue desaparecido. Pero de todos es bien sabido que los productos frescos que se necesitan para cocinar, seguirán perfectos aunque pasen 3 meses, ¿o se me ha olvidado cómo se “cocina y mima una receta” (cuida a una menor)?

No sé qué crítico gastronómico (abogado) podría considerar compartir conmigo su opinión -no me importa hacer público mi caso para que quien pueda ayudarme lo haga a través de este periódico- o considerar si la estrella Michelin concedida (negligencia médica) es o no real.

Seguro que no se esperan nuestro postre especial para tan mimado menú, ¿verdad?

Se ha reclamado y llamado por teléfono... (en este párrafo no habrá metáforas). La Secretaría de Traumatología admite que debería haber sido vista en Diciembre. Las reclamaciones reciben respuestas modelo. A poco que se conozca el servicio de atención al paciente, se sabrá que se firma por la jefa pero son los administrativos los que responden en piloto automático por ella. Así que no se me permite reclamar más lo ya reclamado. Aunque pasen meses y se esté ya atendiendo dicha reclamación según su experta no respuesta real... Sería como una peli en la que se juzga dos veces a una persona por el mismo delito, entiendo. Mis disculpas por duplicar reclamaciones.

No sé qué crítico gastronómico (abogado) podría considerar compartir conmigo su opinión -no me importa hacer público mi caso para que quien pueda ayudarme lo haga a través de este periódico- o considerar si la estrella Michelin concedida (negligencia médica) es o no real. Lo que es seguro es que nuestra pobre receta número 61XX38 se ha quedado sin emplatar (coja) y no ha podido ser degustada como merece (tiene más dolor que antes de ser operada).

Nuestra “Gastronomicina” no parece ser tan buena. Ni siquiera para la salud y necesidades dietéticas de nuestros menores. Les doy una medalla de honor por sufrir todo el proceso que ha sufrido... Para que finalmente se les haya quemado la comida. No le daría importancia (como hacen ustedes), pero... Resulta que ese número ¡es mi hija!

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