La Región
Oriente Medio cambia de dueño
El artículo sobre la aceleración de un nuevo orden estratégico en Oriente Medio invita a reflexionar sobre el progresivo agotamiento de la primacía estadounidense en la región. La cuestión no es únicamente quién vence en el campo de batalla, sino qué mensaje reciben los gobiernos de Oriente Medio sobre la fiabilidad de las grandes potencias.
Durante décadas, Washington presentó su presencia militar como garantía de estabilidad, seguridad energética y contención de amenazas. Sin embargo, la invasión de Irak, la intervención en Libia y la retirada de Afganistán han demostrado que el uso de la fuerza puede producir efectos contrarios a los proclamados: Estados debilitados, mayor inestabilidad y expansión de actores rivales.
Ante esta realidad, países como Arabia Saudí, Turquía, Emiratos Árabes Unidos o Egipto parecen optar por diversificar sus alianzas y maniobrar entre Estados Unidos, China, Rusia y otras potencias. No se trata necesariamente de una ruptura con Washington, sino de una pérdida de confianza en la dependencia exclusiva de un solo protector.
La lección debería ser clara también para Europa: la estabilidad no puede basarse únicamente en intervenciones militares ni en equilibrios impuestos desde fuera. La diplomacia, la cooperación económica y el respeto a la soberanía deben recuperar un papel central.
La pregunta es inevitable: ¿nuevo orden o desorden creciente? ¿Un nuevo club de seguridad mundial? En un futuro inmediato, quien controle la inteligencia artificial concentrará un poder superior.
Pedro Marín Usón (Zaragoza)
Nota de la Redacción: José Manuel Torralba es el autor del artículo publicado ayer “Hoy, más que nunca, me siento ceutí”, firmado por error a Manuel Fernández Ordóñez.
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