La Región
El voto por correo (y II)
Podemos continuar con este controvertido tema que, de forma capciosa, salió a la palestra precisamente en un momento delicado por la proximidad de las próximas elecciones.
Cuándo la ignorancia va acompañada de maldad, es intencionadamente destructiva. La reputación de quien pone en entredicho la honorabilidad de un servicio y del colectivo que lo presta, debe tener una contestación contundente de rechazo y desprecio por producir dudas su dignidad profesional.
En primer lugar tenemos que decir que quien acusa debe hacerlo con pruebas y acudir a la Justicia para que depure responsabilidades. No se puede tirar la piedra y esconder la mano.
Los individuos que presumen un pucherazo en el voto por correo deberían informarse de cómo funciona el sistema garantista electoral con 50 años de antigüedad y bajo el control de la Junta Electoral Central, o sea, de la Justicia.
Por su parte, Correos aplica una norma que los políticos profesionales implantaron con el renacimiento de la democracia, y que lleva funcionando, sin sospecha, medio siglo.
Esta norma facilita la participación electoral de aquellas personas que por alguna razón no pueden acudir presencialmente a la urna. Lo saben los denunciantes del sistema, quienes acarrean votantes de las residencias de ancianos, de los conventos o de aquellos lugares que les son proclives o convenientes.
Cuando un voto llega a la Oficina de Correos, ya sea presencial o a través de los carteros rurales, son custodiados en la caja fuerte de la oficina postal, cuya cerradura sólo puede ser abierta por el funcionario responsable de la misma.
El día de la votación se abre la caja fuerte, y los votos allí depositados se llevan, por otro funcionario, a la mesa electoral correspondiente para su apertura.
Por tanto, ningún alto cargo tiene acceso a la caja fuerte donde se custodian los votos por correo.
Ese tipo de manifestaciones públicas, en su afán de animar a una clase de electores, pone en entredicho la profesionalidad de un colectivo que presta servicio en una empresa pública 100% estatal, que fue presidida por el señor Feijoo, nombrado por el señor Aznar, con esta misma norma electoral.
¿De qué hablamos? ¿A quién quieren engañar?.
Saquen a Correos del fango político.
Francisco Domínguez Martínez (Ourense)
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