Un proyecto en Castrelo de Miño para brindar en un rural nuevo
NEORURAL
Alejandro Montero impulsa desde Castrelo do Miño Neorural, un proyecto que busca servir de paraguas para diferentes proyectos surgidos más allá de las ciudades con una forma de comunicar actualizada apoyada en las redes sociales.
Volver al rural no es solo una idea romántica ni una tendencia pasajera. Para Alejandro Montero, es una oportunidad que necesita una nueva forma de contarse. De esa convicción nace Neorural un proyecto que va más allá de una marca y que él mismo define como un movimiento: una manera distinta de mirar y comunicar.
Montero, de 33 años y vinculado desde siempre a una bodega familiar en Castrelo de Miño, ha vivido el rural desde dentro. Pero también ha sido testigo de cómo durante años se ha proyectado una imagen anclada en lo tradicional o idealizada. “A muchos nos vendieron que el futuro estaba en la ciudad, pero con el tiempo ves que no siempre es así”, explica. Su iniciativa nace de esa necesidad de actualizar el relato.
El primer paso ha sido el lanzamiento de un vino, un producto que conoce bien y que forma parte del ADN de la comarca del Ribeiro. Sin embargo, el enfoque rompe con lo habitual. Etiquetas llamativas, un diseño cuidado y una estrategia de comunicación apoyada en redes sociales buscan conectar con un público joven que hasta ahora ha permanecido ajeno al sector. No se trata de cambiar el producto, sino de cambiar la forma de presentarlo.
Pero el objetivo no se queda en una botella. El proyecto aspira a crecer como plataforma para dar visibilidad a otras iniciativas que surgen en el rural. “La idea es que esto sirva de altavoz para más proyectos y que, juntos, consigan poner el foco en el concepto”, señala. En territorios dispersos como el ourensano, la colaboración se convierte en una herramienta clave para generar impacto.
La comercialización combina lo digital con lo físico. A la venta online se sumarán puntos de distribución en espacios locales, desde alojamientos turísticos hasta eventos y ferias. La presencia en citas como la Feira do Viño de Ribadavia forma parte de esa estrategia, que también busca acercarse al consumidor en contextos más informales, como festivales o encuentros culturales.
Lejos de idealizar el rural, Montero defiende una visión que considera más realista. Reconoce las dificultades, que se viven pero insiste en que existen oportunidades si se saben comunicar de una manera adecuada. “No se trata de convertirlo en un escaparate ni en una experiencia puntual, sino de entenderlo y respetarlo”, apunta.
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