Gabi Guede, el oro mundial que reivindica el talento joven del rural

NATURAL DE CASTRELO DO VAL

A sus 16 años, el joven castrelao Gabi Guede ha regresado de la Olimpiada Internacional de Ciencias de la Tierra con dos medallas tras compartir una semana con 160 estudiantes de 41 países

Gabi Guede posa en su cuarto de Castrelo do Val con las dos medallas logradas en la Olimpiada de Ciencias de la Tierra.
Gabi Guede posa en su cuarto de Castrelo do Val con las dos medallas logradas en la Olimpiada de Ciencias de la Tierra. | Alán Pérez

Nada más arrancar la Olimpiada Internacional de Ciencias de la Tierra, la organización “confiscó” los móviles, ordenadores y tablets de todos los participantes, incluido Gabriel “Gabi” Guede, para evitar filtraciones y ayuda externa. Su madre María, en Castrelo do Val, dejó de recibir mensajes y, asustada, llamó a Pablo Blanco, su profesor en el IES Chivite de Verín, que había viajado junto a él. Su respuesta la tranquilizó: “Tranquila, téñenos baixo control total, pero estano pasando ben”.

La anécdota, que ahora recuerdan entre risas, resume bien la semana que ha vivido este estudiante de 16 años, a punto de comenzar 2º de Bachillerato. Tras coronarse campeón gallego y estatal de Geología, Gabi fue uno de los participantes más jóvenes de la 19ª edición del certamen mundial, celebrado del 20 al 27 de agosto en Turín. Allí midió sus conocimientos con más de 160 estudiantes de 41 países y regresó con sendas medallas de oro y plata. Su trayectoria es una clara muestra del potencial y la calidad de la formación en el rural.

Un verano diferente

A principios de junio, Gabi pasó junto a sus compañeros de la delegación española -Hugo y Óscar, de Vigo, y Míriam, de Lepe- por un curso de formación en Madrid en el que aprendieron la dinámica del campeonato. El resto del verano lo repartió entre varias pasiones, en lugar de memorizar Geología sin descanso. “Opté por disfrutar, dedicarme a todas las cosas que me gustan. Estuve dibujando, estudiando Matemáticas, Física, Química, Biología”, explica.

La delegación española, con Pablo Blanco -arriba en el centro- junto al resto de profesores y abajo, de izq. a der., los alumnos Óscar, Gabi, Hugo y Míriam.
La delegación española, con Pablo Blanco -arriba en el centro- junto al resto de profesores y abajo, de izq. a der., los alumnos Óscar, Gabi, Hugo y Míriam. | Cedida

El joven había escuchado hablar sobre la competencia con la que se encontraría en Turín, en especial de los estudiantes asiáticos, sometidos desde pequeños a una presión académica feroz y para quienes una medalla “puede significar que tengan el futuro laboral resuelto”. Lejos de intimidarle, viajó con ganas, sobre todo, de aprender y conocer gente, y volvió con una idea clara: “Tengo la sensación de que no fue tanto una competición sino una cooperación. La ciencia es totalmente colaborativa”.

Entorno internacional

Las pruebas se prolongaron durante días, con exámenes de hasta diez horas entre teoría, práctica y los dos trabajos grupales por los que obtuvo medalla. Estos últimos los realizaron en equipos internacionales de seis miembros, formados mediante sorteo, y Gabi tuvo que presentar sus resultados ante la audiencia en un inglés impecable. Regresó con la espinita clavada de no haber obtenido metal en la prueba individual, pero no busca excusas: “Es normal, no me preparé lo suficiente, pero estoy orgulloso de mi trabajo en las pruebas de equipo”.

La contribución del joven castrelao fue decisiva para que el equipo español se convirtiese en uno de los más laureados, con un total de 11 preseas -ocho de bronce, dos platas y un oro-. Su tutor en Verín, Pablo Blanco, cree que, más allá de las medallas, tanto para Gabi como para el equipo español “a auténtica victoria son os centos de anécdotas e decenas de amigos que se levan do certame”. Entre prueba y prueba, Gabi pudo conocer Turín, visitar la Mole Antonelliana y, como no podía ser de otra forma, “aprovechamos para comer una pizza”.

Gabi posa en la Olimpiada con los integrantes de uno de sus equipos.
Gabi posa en la Olimpiada con los integrantes de uno de sus equipos. | Cedida

Su futuro, aún por decidir

De vuelta en Castrelo do Val, con la Selectividad como siguiente gran meta en el horizonte, Gabi todavía no tiene claro qué estudiará. Sabe que irá “por ciencias”, pero le apasionan tantas disciplinas que descartar opciones le cuesta. Entre sus ideas de futuro asoma también la divulgación científica: “Creo que enseñar y hacer que una persona aprenda es de los sentimientos más satisfactorios que existen”.

Antes de eso, aún le queda una cita pendiente con las ciencias de la tierra. La organización de la olimpiada ya le ha invitado para regresar en 2028, esta vez como colaborador: “Hay rumores de que será en Canadá”. Mientras tanto, Gabi vuelve a las aulas del Chivite con una lección aprendida a más de 1.500 kilómetros de su casa: que su talento está a la altura del de otros jóvenes de todo el mundo.

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