Las mujeres del club de alterne de Coles: entre drogas, techos caídos, humedades y roedores

CÁMARAS PARA CONTROLARLAS

La operación en Coles se saldó con cuatro personas detenidas y una de las mujeres ingresó en prisión. Las pesquisas iniciales apuntan a que en dicho local varias mujeres eran obligadas a ejercer la prostitución en unas condiciones gravosas, con medidas de seguridad y unas circunstancias higiénicas deplorables.

El club El Descanso, en Coles.
El club El Descanso, en Coles. | Miguel Ángel

Un nuevo caso vinculado a la prostitución y la explotación de mujeres, sobre todo extranjeras y sin residencia legal en el país, vuelve a evidenciar una realidad persistente en la provincia de Ourense en estos últimos años, con varias investigaciones judicializadas.

Cuatro personas -dos hombres y dos mujeres- está siendo investigadas por la magistrada de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Ourense en el marco de una supuesta trama que presuntamente operaba en el club El Descanso, en Coles, y que fue desarticulada por la Brigada de Extranjería de la Comisaría en el marco de la operación Calamardo Amatista hace ya un mes. Una de ellas, ingresó en prisión provisional tras pasar a disposición judicial, María S.L., la encargada del prostíbulo.

Las pesquisas iniciales apuntan a que en dicho local varias mujeres eran obligadas a ejercer la prostitución en unas condiciones gravosas y con unas medidas de seguridad (cámaras de vigilancia para el control de sus movimientos) y unas circunstancias higiénicas deplorables: entre techos caídos, humedades en casi todas las estancias del club e incluso ratas pululando a sus anchas. Todo ello, aderezado con jornadas de trabajo maratonianas.

Según la versión policial, la red obtenía lucro económico exprimiendo la vulnerabilidad de las víctimas: mujeres jóvenes, originarias principalmente de Brasil, en situación administrativa irregular. Además, el entorno no se limitaba al ámbito sexual, ya que también se les imputa el hecho de emplear a ciudadanos extranjeros sin permiso de trabajo y de fomentar un ambiente marcado por el consumo abusivo de drogas, incautándose diversas sustancias y utensilios para su pesaje.

La Policía mantiene que las cinco mujeres que allí dormían ejercían la prostitución “en unas condiciones gravosas”. De hecho, instó al Concello a su clausura. Y habla de dos delitos: “trata de seres humanos así como otro delito contra la salud pública”.

Versión de la defensa

Sin embargo, la defensa de la única investigada enviada a prisión rechaza de plano la gravedad de las imputaciones iniciales. Ricardo Orbán, su abogado, ha desmentido el enfoque de las acusaciones: “No es cierto que se esté instruyendo por los delitos de trata de seres humanos ni tampoco de grupo criminal, y esperamos con el avance del procedimiento desacreditar también el resto de sospechas de la Brigada de Extranjería de Ourense, que ha finalizado su investigación policial sin denunciantes particulares (ajenos al club) a pesar de estar perfectamente identificadas en las numerosas inspecciones de trabajo de los últimos años”.

Una cárcel del sexo facturando las 24 horas en la ciudad

La redada de Coles vuelve a poner el foco sobre una realidad alarmante en Ourense. Pese a tratarse de una provincia pequeña, los episodios vinculados a la trata y la prostitución coactiva se acumulan de forma preocupante, demostrando que estas mafias especializadas en trata operan de manera constante tanto en el entorno rural como urbano. Precisamente, en noviembre la Brigada de Extranjería de la Comisaría efectuó una operación en un piso de la calle Pardo Bazán, en la ciudad, donde mujeres venezolanas presuntamente practicaban la prostitución en extenuantes jornadas: 24 horas del día a disposición de los clientes. El piso tenía cámaras para controlarlas y era muy frecuente el consumo de drogas. La operación se saldó con una pareja detenida, Carlos O.C. y Adriana P.M., encargados de gestionar el piso. Ambos entraron en prisión. Esta operación eleva a cuatro las investigaciones vigentes por delitos de trata en la provincia: en un piso de Bonhome, en el club Ninfas (Carballiño), en un piso de la calle Pardo Bazán y en el club El Descanso (Coles).

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