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La Casa Ballán es el único bar que resiste en la capitalidad de Vilamarín. Este es un lugar en el que “acollemos a todo o mundo”, destaca su propietaria y única responsable, Almudena Puga. Esta hostelera regenta un negocio que abrieron sus abuelos en 1961, que posteriormente tuvieron sus padres y ahora, después de un pequeño tiempo alquilado fuera de la familia, lo han recuperado.
Este local es perfecto para hacer un alto en el camino después de disfrutar de una jornada rodeado de naturaleza y patrimonio, donde poder sentirse acogido como si se estuviera en casa. Una de las señas de identidad es el café. Puga destaca que “xa meus avós se preocupaban moito de que a xente puidese beber o mellor café da contorna, e eu sigo mercando o mesmo café ca eles. É unha das nosas marcas”.
El ambiente familiar atrae también a los vecinos de la zona, que consideran el local de Almudena “un punto de reunión”. Por ejemplo, fue de los primeros lugares del pueblo en tener una televisión. “Aquí estamos todos moi unidos, alegrámonos todos xuntos e poñémonos tristes todos xuntos”, relata la propietaria. Y aunque no ofrece comidas, sí regala a sus clientes una variedad diaria de pinchos y tostas para acompañar un buen desayuno o unas cañas.
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