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El gusto por las apuestas cae entre los menores de edad. Si antes de la pandemia, el 20% de los adolescentes gallegos jugaban de forma habitual, ahora es un 10%, según el estudio de la Fundación Barrié sobre jóvenes y tecnología en 2022. En el caso de la provincia, esta cifra supone que alrededor de 1.370 menores de edad -de entre 12 y 17 años- son usuarios de los juegos de azar. “La lectura es positiva, porque se ha reducido a la mitad, pero debería ser el 0%. Es ilegal y tiene un enorme impacto en los adolescentes”, explica Antonio Rial Boubeta, profesor e investigador de la Universidade de Santiago de Compostela.
El experto recuerda el elevado potencial adictivo de este tipo de juegos, y el riesgo de los menores: “Cualquier conducta de este tipo (juegos, tabaco, cannabis) que se inicie en la adolescencia implica cuatro veces más posibilidades de volverse una adicción seria en la etapa adulta”. En esta línea, asegura que es “una tragedia” cuando ya se detectan los problemas adictivos entre los menores: “Y es muy difícil detectarlo en casa. No te das cuenta y de repente, explota”.
El estudio impulsado por Barrié, en el que colabora Rial Boubeta, estima que 2 de cada 10 adolescentes que juegan están desarrollando una “verdadera adicción”. En la provincia, este cálculo equivaldría a 274 menores con alto riesgo de sufrir dependencia a las apuestas el día de mañana.
La entrada en vigor en 2021 del real decreto de comunicaciones comerciales de las actividades del juego, que regula la publicidad del sector de las apuestas, ha sido clave, para Rial Boubeta, en el descenso de la participación de los menores. “La ley ha demostrado su eficacia. Es muy importante la prevención escolar y familiar, pero todavía no funciona, mientras que sí lo hace la normativa”, explica. El experto pone en valor que el Gobierno escuchase la evidencia científica antes de redactar la normativa: “Para algo está la investigación y el conocimiento, para recurrir a ellos, a la evidencia”.
El principal lugar donde los menores acuden a apostar son los bares. “Lo de que puedes apostar con un solo click aunque no tengas 18 años es una leyenda urbana. No es cierto, te piden tu DNI, tus apellidos, se verifica con los datos del padrón. Cosa que en el juego presencial no se da, depende del dueño del bar al que acuden”, explica Juan Lamas, director terapéutico de la Asociación Gallega de Jugadores Anónimos (Agaja). Aunque los hosteleros están obligados a solicitar el DNI (al igual que en la compra de tabaco), los expertos aseguran que no siempre se hace.
Las apuestas de tipo deportivo son las más comunes, seguidas del póker, la ruleta y los rascas. El juego es más habitual entre los chicos que entre las chicas, entre tres y cinco veces, según el informe de la Fundación Barrié. “Es habitual que sea un chico que juega algún deporte, y que empieza a apostar con sus amigos. Mientras que las tasas de consumo de alcohol y cannabis son menores, las del juego son el doble”, apunta Rial Boubeta.
El gasto mensual no suele exceder los 10 euros, aunque 1 de cada 10 jugadores gasta más de 30 euros. En muchas ocasiones, el dinero sale de las pagas semanales. “Pero entre el 10 y el 15% de los que juegan han robado alguna vez dinero para apostar”, recalca.
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