La Nueva Ourensanía | Audrey Lange: De cómo estar a la altura del chorizo de pulpo a la gallega

LA NUEVA OURENSANÍA

Simpática y muy original, Audrey Lange demuestra aplicar un popurrí de influencias en lo que respecta al trabajo, pero también en lo personal. Heredera de una chispa muy curiosa que tiene mucho de aquí con una visión de allá, una francesa sin prejuicios habla de lo suyo y de mucho más.

Miriam Blanco
Publicado: 13 jul 2024 - 04:10 Actualizado: 13 jul 2024 - 17:36
La nueva Ourensania | Audrey Lange

Audrey Lange Martínez pronuncia su apellido a la española a pesar de haber nacido en Francia, y se le cuelan de vez en cuando eses, como a los mediterráneos allende los Pirineos cuando dicen ‘tortillás’. ¡Sería una casualidad!, dirá ella cuando volvamos a por un corte de pelo, pero no amiga madame, atesoras una cadencia arraiana cantarina ‘enfants de la Patrie’. Es lo que tiene crecer entre dos mundos, que te hace coger de aquí y de allá, lo bueno, lo malo y el qué más da. “Es que ‘Long’ suena muy chic”, se justifica, uséase no quiero resultar pedante, me va el rollo normal.

Poco hablamos de sus casi 15 primeros años en Metz siendo un lugar de cuento, digno de visitar. Una comuna y ciudad francesa con gran patrimonio medieval. “Veníamos aquí de vacaciones y asentarnos fue decisión de mi padre”, revela. Nieta de una oriunda de Muíños que hizo vida allá, vino con sus padres de adolescente y en base a sus necesidades se afincaron, primero en el pueblo, y después en la capital. “O iba al colegio de Bande, o tocaba buscarme la vida”, explica. Cuenta Audrey que la educación en Francia está mucho más enfocada a lo laboral, en las metas y en lo profesional. “Yo no sabía hablar español, estaba en un pueblo en la montaña, así que tuve claro lo de la academia de peluquería”, relata sobre la decisión a tomar. “Me gustó tanto que iba de mañana y de tarde”. El regalo por su décimo sexto cumpleaños fue un primer contrato de trabajo.

Peinar a lo holístico

Tiene Audrey Lange un centro de peluquería ecológica y otras experticias, en O Couto, fenomenal. En él se puede cotorrear de todo, ya sea del cabello, que de tu nieto, la calceta, las meigas locales, la quiropraxia oriental, el tiempo, la memoria, o el contrabando de gallinas desde Portugal. Informa A. Lange de que esa tendencia viene con fuerza desde que hay que legalizar los corrales en la comunidad. “Me lo cuentan mis clientas”, revela las fuentes de soplos y chivatazos.

“Sacar la belleza natural de las personas, las metamorfosis, innovar, crear”, dice sobre su negocio. Abarca más allá de lo que se ve a través de sus vitrinas, porque también tiene un blog de bienestar, y una marca propia de cosmética natural. “Nature Pam, la enfoqué en la belleza oncológica y para pieles muy sensibles”, explica con orgullo. “Son cinco productos, crema solar, agua micelar y una línea deportiva”, explica. Anda Audrey últimamente indagando en la craneopuntura como tratamiento capilar. Recuerda Lange, al hablar de sus retos en lo profesional, a su inquieto padre que por lo visto también era un no parar de crear. “Hizo una patente en su momento, de chorizo con pulpo y de ahí salió un libro de 101 recetas”. Ojipláticas nos deja Audrey con tan curiosa propuesta que, desafortunadamente, no llegó a producir. “Estaba muy bueno”, aplaude Audrey los excéntricos logros familiares siendo muy consciente de que los de fuera, como su mentor, ven la grandeza de las cosas que no vemos en el interior. “El kebab, la pizza de pulpo…”, comparte su hemisferio francés unos posibles que, en su vertiente ourensana, contrastan con el caldeiro y el pimentón.

Cambiamos de tercio. “El trato de jefe a empleado aquí lo llevamos muy al límite”, opina sobre las diferencias en lo laboral entre países vecinos. “En Francia se escucha y se propone más, en todos los contextos”, afirma. La ‘politesse’ ou ‘as maneiras’, también considera son bien distantes aquí y allá.

“(C+H) x A es igual a una bomba explosiva”, comparte Audrey una fórmula que suena a mezcla química para quemarle el pelo a tu peor enemiga. “Conocimiento y habilidad, multiplicado por actitud”, explica. Lo que viene a ser el secreto del éxito, y su lema favorito de un experto en psicología positiva catalán.

Tiene Audrey una linda familia formada por su pareja, un niño de tres años, una perra y dos gatos. Su padre en el cielo le guiña el ojo, y con su madre, de vuelta en Muíños, aún se hace sus charlas. “Yo le pregunto en español y ella me responde en francés”, apunta. Reconoce, también ella, no haberse esmerado con el gallego. Se ve que en el pueblo se le dirigían en castellano porque, como solo hablaba francés, pues mejor complicarse de los dos lados. ¡Menudo sentidiño el de nuestros paisanos!. “C’est la vie”, dice Audrey en su lengua madre, y concluimos el relato, al recordar el chiste ese del poco versado en lenguas que responde “cala home cala, que tamén lla vin eu, e non dixen nada”. Si por invocar el refranero caspa nos cae la del pulpo, por favor, que sea con chorizo.

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