La ciudad se convirtió en una gran pasarela de disfraces y charangas
ENTROIDO OURENSE
La lluvia, que no descansó en toda la jornada, no enturbió el entusiasmo de los ourensanos a la hora de lucir sus galas
Las calles del centro de Ourense se convirtieron en improvisado escaparate y pasarela de los disfraces más variados, un interminable desfile en el que tomaron parte a lo largo de toda la jornada mayores y pequeños, grupos de amigos y familias enteras... Todos ellos derrochando imaginación y ganas de divertirse en cada rincón de la ciudad. La lluvia persistente -que no quiso abandonar la urbe prácticamente durante toda la jornada no echó para atrás a los ourensanos que ayer disfrutaron intensamente del Martes de Entroido -a pesar de caer en 13- y hoy lo harán también con el Entierro de la Sardina.
Los establecimientos hosteleros recibieron a lo largo de todo el día un continuo ir y venir de gente disfrazada. Entre ese reguero de personas, que no dejó bares ni pubs sin ocupar durante toda la jornada, se podían ver desde los clásicos trajes de payasos o grupos de obreros de los distintos ramos -ayer de descanso- hasta toda la pléyade de superhéroes o los siempre socorridos trajes de época -cada uno escogió la suya-.
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