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Es muy obvio pensar que si algo está sucio y descuidado en nuestra casa deberemos de limpiarlo y cuidarlo por el bien de los que viven en ella. Esta perogrullada adquiere carácter de enigma cuando nos referimos al Concello de Ourense, la institución que desasea y ensucia en vez de hacer lo contrario. Hace solo una semana que contábamos aquí que el comando de la brocha municipal, siguiendo instrucciones del que manda allí, ensució fachadas privadas sin el conocimiento de sus dueños.
Pues bien, el descuido, la desatención y la incuria están hoy en la zona termal de la ciudad. Cuenta el periódico que la zona del Miño está en un estado calamitoso un mes después de las riadas. El Concello ni siquiera ha quitado las bolsas de plástico que como colgajo están prendidas en árboles y arbustos.
Un día al actual alcalde dijo que el termalismo es un bluf y la verdad es que el tiempo le está dando la razón, por el especial empeño que está poniendo en ello. Otro éxito más de demoliciones Jácome, sociedad muy limitada.
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