El comercio histórico agoniza en Ourense, sin relevo ni plan de rescate

COMERCIO LOCAL

Ourense perdió 285 negocios de proximidad a lo largo de 2023, lo que supone la mayor bajada anual en la última década

Publicado: 27 may 2024 - 06:45 Actualizado: 27 may 2024 - 07:39
El clásico autoservicio de la calle Juan XXIII cerró en febrero sus puertas tras 55 años de atención a los vecinos. Una parte de la historia de esta calle se fue con ellos. Su dueño, José Rodríguez Vilar, decía que el autoservicio no llegaría a una tercera generación, ya que su hijo era ingeniero en el extranjero.
El clásico autoservicio de la calle Juan XXIII cerró en febrero sus puertas tras 55 años de atención a los vecinos. Una parte de la historia de esta calle se fue con ellos. Su dueño, José Rodríguez Vilar, decía que el autoservicio no llegaría a una tercera generación, ya que su hijo era ingeniero en el extranjero.

El comercio histórico de la ciudad ourensana agoniza en medio de una sangría imparable en los últimos años. El año 2023 volvió a cerrarse con récord negativo en el número de autónomos, precisamente por la caída del comercio, el sector que más trabajadores pierde en la urbe. Según los datos del Directorio Central de Empresas (Dirce), a finales del pasado año había solo 2.646 comercios de proximidad. Una década antes, eran 3.425.

Cifras muy negativas

El comercio de Ourense en cifras
El comercio de Ourense en cifras

Cuando parecía que lo peor ya había pasado con la pandemia, periodo en el que se perdieron 149 negocios, el 2023 supuso el peor año de la década. De los 2.931 comercios abiertos con los que se cerraba 2022 se bajó hasta 2.646. Se evaporaron 285 negocios comerciales en apenas 365 días, lo que supone que de media se cerraron cinco negocios a la semana en la ciudad.

Otro dato que prueba esta sangría es la cantidad de locales comerciales cerrados. Ourense empezó este año con 1.525 locales sin ocupar, un 38% de todos los bajos comerciales que hay disponibles. El peor dato de todas las urbes gallegas, en cifras relativas y absolutas.

A pesar de que las ventas han vuelto a niveles prepandemia, la inflación, la competitividad que ofrecen las grandes superficies y la subida del precio a pagar en las facturas han obligado a los pequeños comercios a dedicar más dinero a los gastos básicos y reducir los márgenes de beneficio, haciendo insostenible en muchos casos el poder permanecer abiertos.

Uno de los grandes problemas que afronta el sector es la falta de relevo generacional, que está acabando con negocios centenarios y hace que se cuenten los comercios que han aguantado varias generaciones apenas con los dedos de una mano. Los jóvenes cada vez optan más por buscar la estabilidad que ofrecen los empleos públicos dejando sin reemplazo a la actual generación. Por si fuera poco, el último informe recogido por la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), señalaba que en Ourense el 65% de los autónomos se jubilará en los próximos cinco años.

Cada cierre de un comercio afecta, de media, a otras dos familias, según un informe de los economistas

Iniciativas en España

Hace poco más de un año, el 7 de marzo de 2023, Barcelona acogía un acto institucional de representantes del comercio emblemático de las ciudades como Roma, París y Lisboa, además de la capital catalana, en la que firmaron la Declaración de Barcelona sobre la preservación y la promoción de los establecimientos comerciales emblemáticos. Desde entonces, la declaración ha conseguido varios pasos, como instar en el Parlamento Europeo a reconocer el valor de estos establecimientos en la identidad de Europa. Urbes como Barcelona han configurado su propio camino, creando la Asociación de Establecimientos, que acaba de solicitar que estos negocios sean considerados patrimonio inmaterial, dentro de los bienes culturales de interés nacional con la categoría de históricos. Es decir, igual que se protegen As Burgas, el Puente Romano o el Claustro de San Francisco, en algunas urbes están luchando por blindar los establecimientos históricos.

En Ourense, de momento, no se ha movido ficha. El Concello no solo no lo tiene en su hoja de ruta, sino que en los últimos años ha dejado sin gastar las partidas asignadas a promoción del comercio local, y recientemente se desentendía de iniciativas relacionadas con dinamizar el sector. Mientras tanto, no solo Barcelona lucha por blindar el comercio histórico. La cuña “Establecimientos Emblemáticos” ha empezado a expandirse por muchas ciudades españolas, identificando bajo esta marca las iniciativas de apoyo a estos tipos de tiendas por parte de los ayuntamientos, negocios con alto valor patrimonial a nivel arquitectónico, decorativo, histórico y cultural, siendo referentes de muchas generaciones.

Ciudades como Santander, Zamora, Logroño, Sevilla… Son muchas las urbes que están lanzando este proyecto, que pasa desde una rotulación específica, hasta señalización o creación de rutas por estos establecimientos. Iniciativas que en Ourense ni están ni se les espera.

Mapa do comercio galego

Mientras tanto, la Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Comercio, Emprego e Emigración dirigida por el ourensano José Gónzalez, está trabajando en un Plan Estratéxico de Comercio que busca implicar a las entidades del sector. Este plan permitirá desarrollar un Mapa do Comercio de Galicia, un espacio que contemplará a todo el sector comercial integrado dentro de las asociaciones, con un buscador por tipo de establecimiento, geolocalización e información detallada para los potenciales clientes.

En este sentido, la consellería también anunció el pasado viernes la convocatoria de ayudas para la innovación y dinamización de los centros comerciales abiertos y una apuesta por los mercados de abastos, todos ellos, símbolos de este patrimonio inmaterial llamado comercio histórico, que, de momento, en la ciudad de Ourense sobreviven única y exclusivamente por el buen hacer y el sacrificio de sus propietarios y el apoyo de muchos clientes.

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