“El coronavirus nos estropeó la inauguración"

La cafetería Bon Bieren abre por primera vez con lleno en la terraza desde primera hora: "Teníamos muchas ganas de trabajar"

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Para todo hay una primera vez. La del matrimonio que regenta el bar Bon Bieren, en el número 45 de la rúa Valle Inclán, empezó con lleno absoluto–aunque limitado por el covid–en la terraza. Desde las nueve y pico de la mañana, los clientes tomaron el primer café. Incluso la primera caña después de casi tres meses de confinamiento sin pisar un bar. La historia de Idelina Miranda y su familia, los responsables del negocio, es curiosa. La inauguración del local estaba prevista el día que se decretó el estado de alarma. Ayer, con una sonrisa detrás de la mascarilla, celebraron la apertura. No de la forma que les gustaría, pero sin dejar de trabajar.

"No hemos parado desde que abrimos por la mañana. Trabajar, trabajar y trabajar", dice una de las responsables, que incluso a mediodía atendía las mesas de la terraza a rebosar. "La gente se anima, lo ves y es una alegría".

"Íbamos a tener la inauguración y nos vino el coronavirus. Se nos estropeó todo", dice ahora, más aliviada a toro pasado y con una afluencia de gente que sorprende para ser el primer día.

Algún confundido que pretendía parar en la barra y pocos despistes más durante la jornada.

"Miramos la separación de las mesas, hay que desinfectar cada vez que se sienta alguien. Luego tienes que andar con la mascarilla y tener mucha más prevención. Pero, oye, muy bien. Se ve ambiente y estamos trabajando de seguido", cuenta.

Confiesa que hay "un poco de miedo" por el protocolo y la "nueva normalidad", pero "teníamos muchas ganas de trabajar. Abrimos como si fuera un día normal".

La clientela también acudió a su cita con el bar como de costumbre. Aunque es el primer día del Bon Bieren, son unos viejos conocidos. "Antes teníamos el Den Bieren en la rúa Santo Domingo y decidimos cambiarnos para este local. Muchos de los que vinieron por la mañana son clientela que nos conocía ya", dice la dueña.

"Buena cerveza", significa el nombre. "Somos especialistas en cerveza de importación. Ahora para este nuevo local trajimos más cervezas. Por cambiar un poco. A ver si la gente se anima".

“Se me piden algo de comer ás seis da tarde, fágoo. Hai que funcionar"

El Tapa Negra, en la Plazuela de la Magdalena, cubrió las reservas de cenas para el primer lunes de la fase 1. El fin de semana también esperan "jaleo" los propietarios de este restaurante. El medio de la semana, más vacío. " “Toda a mañá de cafeciños e cañitas e agora a media tarde está a terraza chea. O xoves colgamos nas redes sociais o das cenas e a resposta foi moi boa. Sorprendeunos o ambiente que houbo durante todo o día. A xente comentounos as ganas que tiña de tomar a cerveza, estar nunha terraza…”, explican los dueños. La limitación horaria es lo más fastidioso. “Hai que acabar de cear ás once, senón poden porche multa. O que fago é que non limito o horario de cociña. Se me piden algo de comer ás seis da tarde, fágoo. Por empezar a funcionar e pola xente, hai que ir animándose e facendo como se poida nesta situación. Vimos de dous meses parados, así que fai falta traballar". El ajetreo también les hizo adaptarse a las nuevas medidas. "Hai que andar un pouco detrás dalgún cliente. Uns veñen sen mascarilla, outros dalles igual botar o gel...", explican.

“Abrimos o hotel porque acollemos traballadores da estación de tren"

El sector hotelero se ve limitado con la restricción de la movilidad a la provincia. Sin embargo, establecimientos que acogen principalmente a trabajadores del AVE, como el hotel Alda, han decidido abrir. "Maio e xuño non imos ter afluencia de clientes. Pero imos collendo ocupación porque acollemos a traballadores da estación. A contagotas. Pero hai que abrir. Se seguimos cerrados en ningún momento imos coller esa ocupación", explica el responsable, Xosé Ramón Franco. Entre otras medidas, las habitaciones quedan en cuarentena de tres días tras recibir a un huesped. Aparte de la reducción del aforo. También en el Hostal La Rotonda esperan al cliente de la estación de tren. "A intención é recuperar aos traballadores de Renfe. Con esta situación tiveron que alquilar pisos, entón virán cando se lles acabe o contrato", explican.

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