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El rianxo de la Plaza de Abastos no vive sus mejores momentos y los vecinos que a diario transitan con sus vehículos por la zona, tampoco. Son cientos los ourensanos desesperados por un corte de la calle que comunica la Alameda con la zona de As Burgas a la que nadie da explicaciones y que se alargan sine die. El mercado más tradicional de la ciudad quedó fuera del proyecto para la renovación integral, sufre el lastre de las obras -al parecer, se acomete el cableado eléctrico en el edificio que está en renovación-, y ahora son cientos los vecinos de la zona, principalmente O Couto y A Carballeira, que han visto cortado el acceso a sus casas.
La calle entre la Alameda y la parte baja del rianxo estuvo cerrada al tráfico, en primer lugar, por una poda de urgencia en los árboles del entorno, pero aprovechando la coyuntura y sin ningún tipo de información a la ciudadanía por parte del Concello, se ha extendido el cierre al paso de coches -que iba a durar solo tres días- a más de un mes, según informan algunas fuentes. El Concello aseguró en principio que el entorno del rianxo estaría cerrado del lunes 9 al miércoles 11 por unas podas que efectivamente se realizaron, pero, con sorpresa, el jueves 12 se limitó a informar a través de una escueta nota que estas habían acabado y que el acceso seguiría cerrado sine die “pola execución das obras de rehabilitación do edificio da Praza de Abastos número 1”.
Esta situación está causando malestar entre los usuarios que a diario se acercan a abastecerse de materias primas y que se ven obligados a marcharse por no poder estacionar, pero sobre todo a cientos de conductores que usan este vial, que comunica el centro de la ciudad con los barrios de la parte oeste y que, sin previo aviso ni justificación, han visto cómo se complicaba el acceso a sus viviendas.
Cada día hay aglomeraciones en el entorno, donde todas las mañanas se generan dobles filas y coches que hacen extrañas maniobras dando marcha atrás para intentar corregir su rumbo y buscar alternativas. Sí pueden acceder a esta calle, vallada a uno y otro lado, los que suministran productos a los vendedores del rianxo, aunque la mayoría optan por aparcar en la parte superior, contribuyendo a congestionar la zona.
“Yo aquí no veo a nadie trabajando ningún día desde que esto está cerrado, es incomprensible. Alguien debería explicar por qué está cerrado”, lamentaba ayer un vecino de la zona, pues en los diez días trascurridos desde que permanece cerrado, los trabajos se siguen concentrando en el interior del edificio de la Plaza de Abastos. Los usuarios desconocen el porqué del corte, aprovechando unas podas de tres días que se han extendido en el tiempo.
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