El culto a Mame Diarra, una fiesta de Senegal donde ellas cortan el bacalao

La nueva ourensanía

La comunidad senegalesa en Ourense celebra con comida y cánticos el día de Mame Diarra, una santa sufí senegalesa, madre del fundador del muridismo, la hermandad islámica sufí más popular entre la étnia wólof

Miriam Blanco | M. Vázquez
Publicado: 07 feb 2024 - 05:22 Actualizado: 08 feb 2024 - 21:34
La nueva ourensanía | La fiesta senegalesa en Ourense

“Somos del país de la ‘teranga’”, informa Rokhaya Niang, senegalesa entusiasta y también ourensana. El término describe el concepto de hospitalidad y el ejemplo se materializa en el evento que celebran durante una jornada de sábado, en la que se puede disfrutar de manera gratuita del suculento cocido que las mujeres de la Dahira (agrupación de fieles) Mame Diarra están preparando.

En un lado se fríen patatas ‘a esgalla’, en el centro varias manos acarician kilos de arroz en una especie de ritual de palpar el grano y en paralelo un tercer grupo desenvuelve unas cincuenta pastillas de caldo concentrado. Abajo a la derecha en una olla ocho ajíes y varios trozos de pescado, arriba en diagonal izquierda los colores de las telas africanas ‘wax’ (algodón estampado y teñido con cera), recortan figuras femeninas sobre el lúgubre fondo de bancos corridos del campo de la feria. “Mandé hacer este vestido en Dakar a un modisto que se llama Malik”, explica una sonriente Amy Kounta, auxiliar de geriatría en Villamarín.

Fiesta senegalesa
Fiesta senegalesa

Motivo de la celebración

‘Magal Poroxaan’ es un día de fiesta para la comunidad senegalesa ourensana, y una fecha especial para las señoras. Se dedica a Mame Diarra Bousso (1833–1866), una santa sufí. La visita anual al lugar de su muerte constituye la única peregrinación musulmana dedicada a una mujer en este país africano. “Era muy buena”, comenta Rokhaya sobre la también madre del Sheikh Amadou Bamba, fundador del muridismo que, además de poeta, lidera una lucha pacifista contra el Imperio colonial francés.

Fotos de la santa, del considerado mensajero o ‘Serigne Touba’, y de otros hermanos, decoran los móviles de las asistentes, estampas más valiosas que collares de oro sobre trajes ‘made in Dakar’ confeccionados a medida.

“En la religión musulmana muchas veces se piensa que sólo los hombres dirigen las cosas pero esta mujer es un pilar para la cofradía murid”, explica Mame Binta Sylla Niasse, una joven maestra de primaria en Tui. Según ella, los avances de esta senegalesa ejemplar dieron visibilidad a las cuestiones femeninas en su país.

El ‘ça va’ francés o el ‘Al-ḥamdu lillāh’ árabe se mezclan con otras fonologías desconocidas en conversaciones aquí y allá generando unos ecos de otro mundo muy alejado del Tinteiro. El muridismo es una corriente que asimila al islam las tradiciones del pueblo wólof senegalés, un grupo étnico cuyo idioma recibe el mismo nombre y que es el más hablado en Senegal. “Hoy los hombres cantarán para nosotras”, anticipa Rokhaya el ‘kourel’ o cantos corales que tendrán lugar, a posteriori, en un local alquilado en Mariñamansa. Para la ocasión las mujeres se deshacen de sus actuales atuendos y se vestirán íntegramente de blanco. Senegaleses de toda Galicia han sido invitados.

Se acerca la hora de comer y los aromas africanos impregnan la explanada, algunos curiosos se avecinan y empiezan a llegar las chicas más jóvenes que fusionan el vestido tradicional con otros ornamentos menos folclóricos pero igual de interesantes como pequeños bolsos, gafas de sol o pendientes de plata. “Dedicamos este día solo a ella”, concluye Aby Niass, vendedora ambulante y presidenta de la Dahira Mame Diarra en la ciudad. Sirve una verdad aquí, extensible al morro de África: las mujeres siempre se vistieron para sí mismas. No iba a ser menos en el pequeño gran Senegal ourensano.

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