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Tras la última reunión del comité clínico,A Mezquita pasó al nivel máximo de restricciones, tan solo dos días después de situarse en el nivel más leve. Así, la hostelería volvió a cerrar, el concello quedó limitado perimetralmente y no se permiten reuniones de no convivientes.
Los vecinos de A Mezquita amanecieron este lunes con una sensación de desánimo y pena colectiva: "Foi un pau abrir dous días e ter que volver pechar", cuenta José María Rodríguez, del restaurante Cazador, que lamenta la situación y considera que "é moi complicado andar para adiante e para atrás, aquí traballamos con productos perecederos e supón unha perda importante para nós".
Al igual que este vecino, José Luis Rodríguez, gerente del Hostal y Restaurante Don Pepe, ve la decisión de la Xunta como "un pau enorme, estamos fastidiados e enfadados", pero se resigna pensando en el bien común: "Se temos que pechar non queda outra, hai que entendelo e pensar que pronto mellorará a cousa".
Los más perjudicados económicamente son los hosteleros, pero el varapalo moral es igual para todos los vecinos. En la jornada del lunes "non se viu xente polas rúas", asegura María Dolores Rodríguez, del supermercado Quique, donde notaron la falta de clientes "debido ao medo".
"O ánimo está fatal", cuenta María Dolores Rodríguez, algo que también perciben desde la casa consistorial. Rafael Pérez, alcalde de A Mezquita, consciente del malestar de sus vecinos, reconoce que están "algo chafados".
Además, Pérez considera "inxustísimo" que se usen los mismos parámetros en la ciudad que en el rural, ya que "aquí para que nos xuntemos ou haxa aglomeracións é difícil, podes cruzar o municipio de arriba a abaixo sen atoparte a ninguén". Esto lo recalcan también desde el restaurante Cazador, donde subrayan que "nunha situación normal xa é difícil atopar xente, imaxínate agora".
Y es que el ánimo es "desolador" ya que en A Mezquita confiaban en no pasar al nivel máximo de restricciones porque siete de los casos activos eran de un núcleo -Chaguazoso- en el que ya comenzaron a dar altas y "esperabamos que as negativizaran todas xuntas", asegura el regidor municipal.
A pesar de ello, los vecinos no pierden la esperanza y confían en que, como dice José María Rodríguez, "mellore a situación e poidamos baixar de nivel" para así, "poder traballar con normalidade, algo que estamos desexando", remarcan desde Don Pepe.
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