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A POBRA
La noche de Fin de Año no resultó tranquila en O Barco de Valdeorras. Los ladrones accedieron a cinco viviendas ubicadas en el entorno de la parroquia de A Proba con el objetivo de apoderarse de joyas y dinero, según las fuentes consultadas por este periódico.
Los asaltantes accedieron forzando puertas y ventanas y una vez dentro pusieron las viviendas patas arriba para conseguir un cuantioso botín, aunque en alguna tuvieron que abortar el robo ante el riesgo de ser descubiertos. “Llegué sobre la una y media de la mañana tras cenar con mis suegros y me di cuenta de que habían entrado en casa porque estaba abierta una ventana y nosotros la habíamos dejado cerrado”, explica un vecino de la zona.
Sin embargo, al acceder a su casa no había nada revuelto, lo cual cree que se debe a que los ladrones vieron las cámaras de seguridad que tiene y decidieron no seguir adelante con el plan. “A mí no me llevaron nada, simplemente causaron daños en la ventana y en la verja”, afirma con alivio. No todos tuvieron la misma suerte. “A mi vecina le degollaron la casa de arriba a abajo”, indica. Lo confirma la propia víctima del robo. En su caso, los ladrones también entraron a su vivienda forzando la ventana aprovechando que ella no estaba, ya que había ido a cenar con su familia por Fin de Año.
Apenas se ausentó de su casa cuatro horas, desde las 21,20 horas del 31 hasta la 1,20 del día 1. De nada le sirvió dejar la luz de la cocina y la terraza encendida, ya que en ese lapso de tiempo los ladrones vaciaron todos los muebles y revisaron hasta el lugar más recóndito en busca de un jugoso botín. Se tomaron su tiempo e incluso en mitad del robo les llegó el hambre, pero no optaron por las típicas uvas o por los turrones que tanto abundan en la época navideña. “Abriron ata a neveira, tiraron do caixón da fruta, paparon os platanos de Canarias e foron tirando as cáscaras pola casa adiante, alguna encontrámola na habitación”, recuerda la propietaria.
Finalmente, tras desvalijar la vivienda, los ladrones consiguieron su objetivo. “Levaron todo o ouro que tiña e diñeiro”, afirma la propietaria, quien explica que cuando llegó se encontró con todo patas arriba. “Quedou todo tirado, a Policía alucionou, non había por onde pasar, a casa quedou feita un cristo”, añade. No todos las casas en las que entraron los ladrones estaban vacías. En una de ellas había una mujer en su interior durante el robo, sin embargo, no se enteró de lo sucedido. Sí notó algo extraño su hijo, quien al llegar a la casa escuchó ruidos y vio a una persona huir con rapidez de la vivienda.
La parroquia de A Proba se encuentra muy cerca de la N-120, que pudo servir como ruta de escape a los ladrones. Precisamente esta carretera conduce desde O Barco, a través de 72 kilómetros, hasta Monforte, un municipio que también sufrió robos en viviendas la noche de Fin de Año.
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