“Es espeluznante la demanda que existe para sexo de pago”

El grupo Alumar de Cáritas Diocesana atiende cada año a más de 343 mujeres prostituidas

M. Sánchez
Publicado: 05 dic 2022 - 22:45 Actualizado: 05 dic 2022 - 22:45
La sede de Cáritas, en la plaza Bispo Cesáreo.
La sede de Cáritas, en la plaza Bispo Cesáreo.

Alumar es el grupo de trabajo de Cáritas que ayuda a las mujeres prostituidas a cambiar de vida, entre ellas, a las que son víctimas de trata. En total, el último año pasaron por sus oficinas 343 mujeres y, de ellas, 90 dieron el paso para buscar otro oficio.

Cerca de medio centenar de las usuarias son víctimas de trata, una cifra que contrasta con un único caso judicializado en Ourense. La coordinadora del equipo, María del Carmen Alonso, explica que “muchos no llegan por un claro miedo a aquellas personas que las captan”. Pero, además, la mayoría de ellas no llegan a ser conscientes de que son víctimas: “Cuando se proviene de una situación de máxima vulnerabilidad, el hecho de que te faciliten la entrada a un país -aunque se den fórmulas de explotación sobre tu persona- puede ser para algunas mujeres una salida, dado que provienen de escenarios mucho peores”, señala Alonso.

Esta entidad lleva desde los noventa trabajando con mujeres víctimas de explotación sexual y, ahora, ve como se va haciendo real el anteproyecto de ley integral contra la trata, que aporta mayor protección a las víctimas. En el centro, les dan apoyo psicológico y les orientan para que encuentren un empleo.

Indican que la prostitución acarrea otros dramas como el alcohol o las drogas y una bajada crítica de la autoestima con la que tienen que lidiar en su día a día. “Esto las empuja a seguir en la prostitución”, dice Alonso.

Diferentes captaciones

Hay diferentes contextos en los que una mujer puede convertirse en víctima de trata. En Ourense, las trabajadoras de Alumar observan que son pocas las veces en las que las mujeres son captadas a través de grandes entramados, “hay una persona que tiene acceso a un piso, local o club y conoce a alguien que en su zona de origen tiene acceso a mujeres muy precarizadas, en situación de riesgo y desprotección. Contactan con ellas y les prometen una mejora. Se las engaña y ellas acaban en un contexto inesperado”, relata Alonso.

Sin embargo, “hay un alto porcentaje de mujeres que consiguen salir”, dice la coordinadora de Alumar.

Consumo al alza

Desde este grupo de Cáritas insisten en focalizar la atención en el consumidor de prostitución y no sobre las mujeres. “Es espeluznante la demanda que existe, la cantidad de hombres que en el ámbito de la explotación sexual se aprovechan”, declara. “No paró de crecer, nunca hemos visto que decreciese el consumo”, dice Alonso.

En este caso, no existe un perfil: “Son hombres que pretenden un acceso rápido al sexo sin importarles la situación en la que se encuentra la persona”, aclara. Así, jóvenes y mayores son partícipes del aumento. Para ella, además de las medidas legales, la fórmula es aumentar las labores de sensibilización e impacto sobre el problema.

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