"Estoy más nerviosa que cuando empecé hace cuatro años"

El comercio local inicia la desescalada

Los comerciantes ourensanos hacen balance de la primera jornada de esta nueva realidad

Redacción | Ourense
Publicado: 12 may 2020 - 07:45 Actualizado: 12 may 2020 - 01:47
Nuria Vidal levanta la persiana del negocio dos meses después. (FOTO: MARTIÑO PINAL)
Nuria Vidal levanta la persiana del negocio dos meses después. (FOTO: MARTIÑO PINAL)

“Estoy más nerviosa que cuando abrí"

Nuria Vidal levantaba la persiana de su negocio del mismo nombre en la rúa Concordia a las 10 en punto. Era el primer día. "Estoy más nerviosa que cuando empecé hace cuatro años. ¡Que Dios nos pille confesados! Lo importante es que está todo preparado para una compra segura", manifestaba . "Puede salir normal o ser un desastre. Esto es peor que cuando abrí, porque entonces entraba la gente, tocaba, pero ahora es todo diferente. Mucha gente tiene miedo todavía. Con la crisis económica que se viene, la gente se va a guardar. Esperemos que me equivoque, pero creo que quedan meses duros, espero que podamos aguantarlo. Malo será. El comercio tiene que transmitir tranquilidad, si no lo hacemos nosotros...".

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“Hai que darlle tempo á xente"

Con más de un cuarto de siglo al frente del negocio en la rúa San Miguel, "agora hai que dar tempo para ver o que pasa. A ver como responde a xente". Nunca había vivido algo igual. "A crise de 2008, aquí empezou no 2103, empezou máis tarde, pero seguiu ata agora, os prezos subiron de todos os produtos, e nós non o podemos subir. Malo será que non saiamos adiante, aínda que algúns quedarán, ou quedaremos, no camiño".

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Somos más seguros que nunca"

Conchi Pérez abrió ayer las puertas de Chocolate, reconociendo que el trasiego de gente todavía no era demasiado. "Estamos cuidando todos los detalles de protección. No sé si la gente lo apreciará o no, pero lo estamos intentando. Las clientas de siempre no tendrán problema, pero a ver el resto. Le pasamos el vapor a todo, con una plancha que tenemos, el ozono no, no lo recomiendan y a mí me da mucho miedo, la información es escasa y no lo tengo claro. Así que cada cierto tiempo contrataré una empresa que hará una desinfección total. Las tiendas pequeñas somos muy, muy, muy cuidadosos, más seguras que nunca", explica ella.

Ayer recibieron a los primeros clientes, y esperan que se sigan sumando más, en una tienda que ya lleva varios lustros en pie y que está dispuesta a aguantar. Ahora, confían en que poco a poco la gente empiece a no coger ese "temor" que han visto en la primera jornada y dé el paso de entrar a la tienda.

“Es momento de consumir local"

"Estamos nerviosos por ver cómo responde la gente, pero confiamos en que se haya tomado conciencia de que hay que consumir local, tanto comercio como hostelería. Hay que mover la economía un poco, que en estos momentos hace falta", señalaba Rubén Pena, responsable de la tienda Level One del Paseo, tienda de ropa moderna, calzado y complementos para hombre. Ayer abría sus puertas por primera vez y se afanaba en tener impoluto el local. "Se limpia a la mañana al entrar y al mediodía también y proporcionamos a los clientes mascarillas, gel, alfombrillas desinfectantes. Todo lo que se pruebe pasará la cuarentena".

Acostumbrados como están a resistir y a sobrevivir, Rubén Pena, como otros comerciantes, encaraba el primer día con ilusión por salir a flote. En la primera jornada, esta calle, el Paseo, mostraba su mejor cara de los últimos meses. "Esperemos que haya un empuje para el comercio local", resumía.

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“Hubo muchas muestras de cariño"

"Lo importante es darle seguridad al cliente y es lo que estamos haciendo. Hay gente que tiene miedo, pero poco a poco vamos saliendo. Hacía falta esto. Ya hubo clientes, y toco madera, la gente tiene ganas", dice María José Díaz, de World Mujer. "La verdad es que cerrar la puerta obligada asusta. Pero si todos ponemos de nuestra parte lo superaremos y saldremos reforzados. Solo me puedo quitar el sombrero ante mis clientes por sus muestras de cariño".

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“Lloré al ver gente en la calle"

"Cuando llegué esta mañana me eché a llorar de emoción, al ver que volvía a haber vida en las calles y ver gente en las terrazas en la Praza Maior", confiesa María Teresa González, de mercería Jazmines, una veterana que "nunca había vivido una situación así". No apostó por la cita previa, aunque la gente les llamó.

Está nerviosa: "En una mercería a la gente le gusta tocar todo, es normal. Pero qué vamos a hacer. Es abrir o cerrar para siempre, no queda otra". En su tienda entran de uno en uno, y ayer por la mañana tuvo cinco personas. Cada poco, pasa la fregona a todo el local, tiene claro que no renunciará a la seguridad".

“Somos lugares seguros"

Los concesionarios volvieron ayer a abrir sus puertas, tras dos meses críticos casi sin niguna venta. "Hemos adoptado todos los protocolos de seguridad, incluso yendo más allá, por lo que podemos y tenemos que decir a los clientes que somos un lugar seguro", apunta Ramón Seijas, presidente de la Asociación de Concesionarios de Ourense (Acauto). Tras una etapa dura, la primera jornada fue "un día muy tranquilo" y cree que es "prematuro" hacer valoraciones. "Con certeza que los clientes se animarán, porque lo que teníamos ahora era un encefalograma plano. Se van a animar, hay que ser optimistas y poner todos nuestro granito de arena para ir hacia arriba".

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“Cuesta tener la mano en el bolsillo"

"Estamos a la espera de lo que pasa. Ya tuvimos algún cliente, por la mañana hubo clientes. No es como antes, pero eso ya lo sabíamos", indica Camila Rodríguez, de la tienda erótica Travexuras. "No vendí online estos meses porque pedí cese de actividad", subraya . "Lo que le explicamos a la gente a la entrada es que los ojos están en la cara , las manos en los bolsillos, y solo manipulo yo. Somos muy de tocar y se les va a hacer difícil, pero hay que acostumbrarse, si alguien quiere ver cómo vibra un juguete, se pone los guantes".

“Aún estamos al 15% de lo normal"

"Si estuvieran los tres empleados, que habitualmente estábamos desbordados, pero hoy habríamos acabado todo a media mañana". Así reflexiona David Conde, el propietario del taller Coysa, de O Couto. "No se notó mucho cambio, incluso tuve menos trabajo que la semana pasada. Por la mañana tuve tres coches y por la tarde se me lió un poco más. Pero hasta que no abra la ITV no se notará un repunte, la gente llama para preguntar cuándo se abre". De momento, no hubo ningún tipo de avalancha. "Todo lo que tuve que hacer lo aguanté yo solo de momento. Esperemos que poco a poco haya más demanda y volvamos a la normalidad. Hoy (por ayer) sí que trajeron coches de gente que empezaba a trabajar, pero no hay tantos que empezaran a currar y además controlan el gasto", apunta Conde.

El movimiento se ralentiza y todo sigue aún a medias: "Los distribuidos de recambios todavía están a medias y todavía no está rodando el sector como estaba, estamos al 15% de lo que tenía que haber".

“Voy a hacer horas hasta el infinito"

"La gente, de momento, poca y con miedo". Así resume la vuelta a la actividad, Paz Tilve, de Zapatería Tilve, en la rúa Ervedelo, en O Couto. "Tengo dudas de si poner zapatos en las estanterías o no. Estoy tanteando un poco, quizás saque más cajas para no tener que entrar salir todo el rato. Con cita previa, la semana pasada, solo tuve un cliente, espero que vaya un poco mejor. ¿Control? Es más fácil controlar en un negocio pequeño que en uno grande. Ahora hay que darlo todo, estoy dispuesta a hacer horas hasta el infinito, toca darlo todo".

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