Tres estudiantes de Ourense aprendieron a soldar con robots
Tres alumnos del IES Universidade Laboral de Ourense participaron en la primera competición de soldadura robotizada de España, una iniciativa clave en su formación y que les convierte en unos especialistas únicos y muy cotizados para las empresas
Alejandro, Mateo y Águeda descubrieron a principios de mes el futuro en su oficio. Estos tres alumnos del IES Universidade Laboral de la ciudad participaron en una competición de soldadura robotizada contra otros tres centros llegados de Zamora, Baleares y Tarragona. El evento se celebró en el Institut Pere Martell y no tenía un espíritu competitivo, sino colaborativo en el que todos los participantes se pusieron a prueba para descubrir las ventajas de la soldadura mediante un brazo robotizado frente al proceso de la soldadura tradicional, con el trabajador humano y la herramienta.
Acompañando a los participantes estaban sus profesores en la Laboral, Manuel Barreiro y Raúl Basalo. Este último explica que las pruebas consistían en “desenvolver un programa dun conxunto de soldaduras e, deste xeito, comprobar a diferencia entre facelo a man e facelo co robot. A dificultade estaba en aprender a empregar esta tecnoloxía”.
La participación de estos cuatro institutos no es casual, ya que son los únicos en toda España que cuentan con esta tecnología y que la enseñan en sus clases. “Nós estivemos dentro da aula, practicando coa soldadura do robot antes de participar nesta iniciativa”. Basalo cuenta que la utilización del brazo mecánico consiste, básicamente, en “ir introducindo os parámetros necesarios para a soldadura: intensidade, voltaxe e demais para obter unha soldadura como feita por unha persoa”.
La principal aplicación de estas tecnologías robotizadas se produce en empresas, ya que una sola persona con esta formación puede realizar más cantidad de trabajo en el mismo tiempo y de forma más autónoma. “É unha forma de actualizar este oficio. Con esta tecnoloxía, as tarefas repetitivas pode facelas directamente o robot”, define Basalo.
Gran satisfacción
Alejandro, Mateo y Águeda “quedaron moi contentos con esta experiencia colaborativa”, subraya su profesor, quien añade que “grazas a isto xa recibiron ofertas de traballo de empresas”. Una de ellas, la empresa que aportó el brazo robotizado para la competición, la ourensana Facosa, ya se puso en contacto con uno de estos alumnos para incorporarlo a sus filas. “Non hai moita xente especializada neste ámbito en Galicia e agora a estes mozos abríronselles moitas portas a nivel laboral, xa que teñen un plus de formación”, resalta Raul Basalo, que indica que este era otro de los objetivos.
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