El frenazo judicial a la “ley de nietos” deja en el alero casi 8.000 votos de nuevos ourensanos
FALLO DEL SUPREMO
Ourense es la provincia española con mayor peso de los emigrantes en el censo electoral, con más del 30%, lejos del 7,1% en España
El Tribunal Supremo paralizó el pasado martes de forma cautelar los efectos electorales de la conocida como “ley de nietos”. Esta decisión judicial tiene un impacto directo en la provincia de Ourense al dejar en suspenso el derecho al voto de los casi 8.000 nuevos electores que se habían incorporado al censo exterior desde la entrada en vigor de la norma. La medida judicial frena en seco el crecimiento de una bolsa de votantes determinante para el equilibrio político provincial, a las puertas de un año con dos citas electorales.
La controversia no nace del texto legal aprobado en las Cortes, sino de una directriz posterior redactada por el Gobierno. La ley establecía que solo podían optar a la nacionalidad los descendientes de quienes sufrieron exilio o persecución política tras la Guerra Civil. Sin embargo, el Ministerio de Justicia dictó una instrucción interna que ordenaba dar por sentado que cualquier español emigrado entre 1936 y 1955 era un represaliado, sin exigir comprobantes. El Supremo ha frenado esa interpretación generalizada y obliga ahora a los consulados a requerir documentos oficiales que acrediten de forma individual la persecución. Quienes no puedan aportarlos conservarán el pasaporte español, pero no podrán votar.
Esta exigencia judicial choca de lleno con la historia de Ourense, donde la emigración, principalmente a América, tuvo un carácter masivamente económico. Los datos del censo electoral del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran el impacto del bloqueo entre octubre de 2022, fecha de entrada en vigor de la ley, y agosto de este año. En este periodo, el censo exterior de la provincia ha pasado de 102.520 electores a 110.503. Ese incremento de 7.983 inscritos -cuya participación electoral queda en peligro tras el fallo del Supremo- se concentra principalmente en el continente americano, encabezado por Argentina con 2.259 nuevas altas, Estados Unidos con 1.264, Brasil con 1.108 y Cuba con 961. En el mapa provincial, este volumen de nuevos votantes se distribuye de forma desigual, ya que la ciudad acumula 2.951 inscripciones paralizadas, pero el impacto resulta especialmente sensible en municipios rurales como Avión (327), O Carballiño (282), Celanova (212) o Verín (157).
El peso exterior
Estas cifras sitúan a Ourense como la provincia española con mayor dependencia del voto exterior. Casi uno de cada tres electores ourensanos (el 30,8%) reside en el extranjero, una cifra que cuadruplica la media nacional del 7,1% y supera a Lugo (22,5%), Pontevedra (16,2%) o A Coruña (16,1%). La estadística encierra además una paradoja. Aunque Ourense es la provincia donde el censo exterior crece a menor ritmo de España, con un incremento del 7,8 por ciento debido a las continuas bajas por fallecimiento de la emigración más antigua, el impacto político de la medida es máximo. En una provincia que pierde votantes en sus pueblos por el envejecimiento, el fallo judicial frena al único colectivo de electores que estaba creciendo.
Un electorado “conservador” condicionado por la elevada abstención
Tomando como ejemplo los dos últimos comicios -las generales del 23J de 2023 y las autonómicas del 18F de 2024-, la diáspora ourensana muestra un patrón claro, el impacto del censo exterior en Ourense no está en la participación, sino en su capacidad para mover escaños por márgenes mínimos. Aunque Ourense roza los 103.000 electores en el extranjero, la abstención supera el 94 % y solo vota entre el 4,4 % y el 5,6%.
Sin embargo, ese reducido paquete de papeletas resulta decisivo. En febrero de 2024, el PSOE se quedó a solo 112 votos de quitarle el último diputado al PP en el recuento interior. El escrutinio consular posterior liquidó la opción socialista y blindó el acta popular de los conservadores.
Ambas citas confirman un feudo marcadamente conservador. El PP arrasa con triunfos incontestables -52,6 % en las generales y 56,5 % en las autonómicas-, mientras que el PSOE se estanca muy lejos, con apenas un 20,5 % y un 13,7 % de los apoyos, respectivamente. Además, Vox se afianza como tercera fuerza superando el 8 % de los sufragios.
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