UNA VIDA DE COLECCIÓN (XXVI)
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Las restricciones impuestas a la hostelería como consecuencia de la proliferación de contagios de la sexta ola corta de raíz el tono de recuperación del sector que se apreciaba en los últimos meses. Sustentado en datos oficiales, desde que se decretó el estado de alarma (a mediados de marzo del 2020) hasta noviembre de este año se han quedado por el camino 630 afiliados a la Seguridad Social, es decir, empleo neto en la provincia. De ellos, 485 estaban inscritos en el Régimen General y 145 en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).
En febrero del 2020, último de la serie completa antes del estado de alarma, había en la provincia 5.477 afiliados como trabajadores por cuenta ajena en el sector y a 30 de noviembre de este año se contabilizaban 4.992. Por lo que respecta a los trabajadores por cuenta propia las variaciones fueron desde los 2.585 cotizantes a los 2.440 de la actualidad.
El gremio hostelero es el más expuesto desde el punto de vista laboral. Coincidiendo con las épocas altas de actividad el empleo se sitúa en máximos, pero la mayoría son contratos temporales, sujetos a los vaivenes estacionales, por lo tanto las bajas en la Seguridad Social son también muy importantes.
La recuperación ha pasado por varias fases desde la declaración de la pandemia. El peor momento se pasó en febrero de este año con solo 4.021 afiliados al régimen general. O lo que es lo mismo: en un año se habían destruido 1.456 empleos netos. La cifra de autónomos, entre ambas fechas, cayó en 139 personas.
Ahí se tocó suelo y, como consecuencia de la recuperación de las actividades económicas, especialmente visible con el avance de la vacunación, las cifras volvieron a crecer. En agosto, mes vacacional por excelencia la hostelería ya tenía 5.126 inscritos en el régimen general y 2.495 autónomos.
Después de los lógicos altibajos otoñales, las vísperas navideñas, ya medibles en noviembre, apuntaron su tendencia a la baja. La sexta ola pone de nuevo contra las cuerdas al sector. En diciembre las cancelaciones de reservas turísticas, la suspensión de cenas de empresa, de las cenas familiares o de los cotillones de fin de año suponen una herida importante en el balance de estas empresas, tradicionalmente de pequeño tamaño.
También la cifra de los contratos lleva camino de ser un espejismo al lado de otras navidades. El mes de noviembre, con 1.087 accesos al empleo para el sector ha sido el peor en los últimos seis años, con cien menos que en noviembre del 2019, el anterior a la pandemia. Fue, eso sí, infinitamente mejor que el del año pasado, en plena ola de restricciones, con solo 269 contratos firmados.
A comienzos de enero se sabrán los contratos que hizo la hostelería en las navidades pero, merced al impacto de la sexta ola del covid, parece dificil igualar los últimos ejercicios previos a la pandemia, donde el sector incorporaba a trabajar una media de entre 1.000 y 1.500 personas en un solo mes. Desde el 2016 la cifra de contratos en el sector hostelero, coincidiendo con la Navidad, siempre superó el millar. Eso sí, las bajas se sucedían tras el día de Reyes.
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