La despedida de Luis Manuel Vergara, tras 50 años en el Juzgado Social de Ourense
Luis Manuel Vergara Álvarez acudió ayer por última vez a una sala de vistas del Social 2, el día en que cumplía 65 años y 50 como trabajador en activo. Los compañeros y conocidos lo rodearon por sorpresa para cantarle y abrazarlo
A pocos minutos de la una del mediodía, una de las canciones más desafinadas de la historia se escuchó en las seis plantas del edificio judicial de Ourense. De repente, Luis Manuel Vergara Álvarez se vio rodeado en el vestíbulo principal, junto a la puerta de la sala de vistas a la que ha entrado en miles de ocasiones en los últimos años. Más de 50 personas corearon el cumpleaños feliz y vítores de hurra. Luis se emocionó y se quedó sin palabras. Ayer cumplía 65 años y ayer fue su último día en el Juzgado Social número 2 tras 50 años de vida laboral.
En la entrada principal se arremolinaron otros funcionarios de justicia como él pero también abogados, procuradores, jueces, fiscales … “Aquí es una persona muy querida porque siempre nos ha facilitado el trabajo”, aseguraba la abogada Mónica Víctor Fortes. Y no faltó el humor: “Si fuese mujer, me casaba con él”, bromeaba el abogado Ramón González para alabar su carácter “alegre y servicial”.
La carrera de Luis Manuel Vergara
Luis, casado y con dos hijos, comenzó a trabajar cuando solo tenía 15 años. Sus inicios, en 1973, fueron en Emigración, un departamento del Ministerio de Trabajo en una época en las que España exportaba mano de obra a espuertas. Posteriormente, pasó a Magistratura número 2, el germen de su actual juzgado. “En el Juzgado Social 2 estuve cerca de 40 años”, confiesa.
Ayer cerró una etapa en el cuerpo de auxilios judiciales (antiguos agentes) y admitió que se sentía apenado. Lo que más le gustaba de su trabajo era asistir a los juicios: los auxilios velan por las condiciones de uso y el orden de las salas de vistas.
“La gente siempre me ha tratado muy bien, tanto los compañeros como los profesionales de la administración de justicia, y eso es clave para estar a gusto en un trabajo, que te guste lo que haces”, asegura. Aunque 50 años de vida laboral son muchos -es el segundo de su categoría con más años trabajados en España a solo 44 días del primero -, tiene la impresión que el tiempo “se ha ido volando”. No tiene muy claro cómo va a ser su vida como jubilado pero sí que viajará y disfrutará más de la familia. “Tengo que aterrizar porque aún estoy en una nube”, añade.
Los cánticos que escuchó ayer y los abrazos que recibió los atribuye a que siempre trató de ser amable. “Creo que soy una persona alegre y que no tenía malos gestos con nadie; en mi vida también hubo algún mal momento , aunque procuraba que no entrase en la oficina”, confiesa.
Ayer fue la despedida por sorpresa pero falta el homenaje multitudinario del 5 de mayo con una comida de jubilación. Allí recuperará las palabras que la emoción le arrebató ayer.
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