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La carnicera María Paz Lloves lleva toda la vida trabajando en la Carnicería Milucho. Le faltan escasos cinco meses para la jubilación. Nota que la gente “mira máis polo carto” desde hace un año y prioriza el precio sobre la calidad. “Todo esto que nunca se vendeu como o fígado, corazón, as ás de polo saen moito tamén”. El precio del hígado es “1,99 euros” y añade: “O peixe está prohibitivo, por 20 euros que custa o kilo de balao, compras dous kilos de filetes”.
Teresa Lorenzo, otra carnicera en la plaza, le da la razón: “En vez de chuleta levan máis filetes que rinden máis”. Notan la vuelta al cole, porque la gente “córtase máis”. Otro sector afectado es el del queso.
María Carmen Vidal, otra de las tenderas, afirma que el consumo del lácteo se redujo a la mitad: “Si antes llevaban 500 gramos, ahora llevan 250”.
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