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Ramón Santamarina, de Ourense a La Pampa argentina
La venta del edificio que acogió el Colegio Universitario no es una excepción en la calle Progreso.
Es más, a su lado hay al menos dos inmuebles que esperan dueño, aunque en esta ocasión son privados. Uno de ellos, al lado de la vieja sede universitaria, que acogió la popular cafetería Rojo en sus bajos, frecuentada por gentes del barrio, pero también por estudiantes y profesores del inmueble universitario.
Frente a este, otro edificio espera dueño, según una firma que pertenece a una entidad bancaria. Progreso es una de las históricas calles que alberga un rico patrimonio construido, no todo en buen estado. Los portales, antes bulliciosos, ven pasar los días sin tránsito de inquilinos.
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