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Eso de que el éxito se esconde en las grandes ciudades, o que en el rural las posibilidades de trabajo son escasas es algo que tumban los médicos rurales. Estos, con gran peso en la provincia de Ourense, coinciden en que la medicina rural es una de las vertientes más “bonitas” de la atención primaria. Y es que el territorio cuenta con 99 centros de salud donde los doctores desempeñan un trabajo de atención personalizada a los vecinos de su entorno.
Con una media de 40 pacientes diarios, los médicos rurales destacan del trabajo la cercanía y el trato familiar con las personas a las que atienden. Un trabajo que va más allá de la atención en consulta. Estos profesionales acuden a los hogares de sus pacientes y tratan de solventar todos sus problemas evitando, en la medida de lo posible, que se tengan que desplazar a los hospitales. Incluso muchas veces actúan como psicólogos o simplemente como oyentes.
Ourense, con un elevado porcentaje de población envejecida, es la segunda en Galicia con más centros de salud. A la cabeza del ránking está A Coruña (con más de 100 centros), y tras Ourense, siguen Pontevedra (con 93) y Lugo (con 73). Dada la importancia de este campo, en noviembre de 2021 se celebraron en la ciudad las V jornadas de Medicina Rural, organizadas por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria. Se citó a 240 profesionales de todo el país, algo que, según Cristina Margusino, que presidió el comité organizador, “es importante para toda la población”.
Manuel González acabó trabajando en la montaña oriental gallega, en Trives. Natural de Celanova, tras trabajar en Ourense y O Carballiño, el médico cogió sus maletas y se mudó a Trives hace dos años -justo dos meses antes de que estallara la pandemia-. “Adapteime ben, gústame o lugar e a súa xente, eu xa son un máis”, cuenta sobre su experiencia en el centro de salud del concello rural. A diario atiende a una media de 40 pacientes y asegura que, “aínda que estamos bastante saturados, a atención é moito máis personalizada e cercana, o ambiente é familiar e iso permítenos coñecer mellor aos pacientes e as súas familias”.
¿Por qué el rural? “A medicina rural é unha parte moi bonita da atención primaria, máis de contacto coa xente e o entorno”, explica el doctor, quien suple las desventajas de la zona -como la orografía, las largas distancias o la población envejecida- con una asistencia a sus pacientes mucho más completa. González no solo es médico en su oficina del centro de salud, también va a domicilios, acompaña a sus pacientes y trata de facilitarles los trámites.
José Luis Vega es de esos médicos que desde el inicio de vida profesional tenía claro donde estaba su sitio: en el rural. “Es una motivación vocacional”, apunta. Vecino de Verín, el doctor Vega es médico en el centro de salud de Riós desde hace 14 años, por lo que conoce a todos y cada uno de sus pacientes. Antes estuvo 13 años en el de Oímbra. Un total de 27 años cuidando a la población rural. Y es que Vega eligió destino y clama alto y claro que “la medicina rural fue la elección de mi preferencia en el momento de escoger”.
Este médico encuentra grandes diferencias entre la medicina rural y ejercer la profesión en un gran hospital: “Aquí tenemos una mayor autonomía en el trabajo y un contacto directo con la gente en su medio, algo que es muy importante”, explica, convencido de que “la satisfacción diaria supera las adversidades y complicaciones que también surgen en el medio rural”.
El día a día de Vega se divide entre la actividad programada y la atención domiciliaria, pues como explica el facultativo, “vamos a los domicilios cuando la gente no puede acudir al centro de salud, es una atención muy personalizada”.
El número de pacientes diarios que atiende oscilan en una media de 40 personas al día, por lo que a lo largo del mes ve las mismas caras en varias ocasiones. Su gran mayoría, población envejecida. “Esto es una realidad establecida tanto en el concello, como en la comarca de Monterrei y, en general, en toda la provincia de Ourense”, concluye el doctor sobre los pacientes a los que atiende.
María López es desde hace más de siete años la médica del centro de salud A Notaria de Padrenda y desde entonces tiene claro que “o que sempre quixen é rural, de feito podía estar na Valenzá e nin se me pasa pola cabeza. Eu son do rural, canto máis afastado mellor, ata vou facer gardas á Gudiña”, cuenta. ¿Por qué? “O contacto é totalmente directo, a xente é moi próxima e non hai presas. Aquí o médico aínda segue tendo moito poder, os pacientes fanche caso”, asegura la doctora.
La médica tiene una lista de 780 pacientes y durante una jornada atiende a una media de 30, “polo que hai pacientes que veñen catro ou cinco veces ao mes, desafóganse comigo”, explica López, consciente de que “esa cercanía e dependencia comigo fan que o meu horario sexa de 24 horas todos os días”, algo que a veces puede suponer un inconveniente, pero María López tiene claro que “estar no rural ten todas as vantaxes do mundo, non o cambiaría por nada”.
María Cecilia Curieses (O Carballiño, 2 de enero de 1967) es médico de familia y ejerce su profesión en el rural por elección propia, es el ámbiente que más le gusta y el camino que decidió continuar.
Lleva trabajando en el municipio de Baltar, junto a una enfermera, casi 11 años; y atiende a un conjunto de alrededor de 900 pacientes.
Se trata de una cifra que en los últimos tiempos se incrementa cada vez más, pues la falta de personal médico hace que esta facultativa tenga que acudir a pasar consulta periódicamente también a las localidades de Calvos de Randín y a Os Blancos.
“Yo comencé en Verea y me gustó la experiencia que viví allí. Después estuve en Xinzo y, al aprobar la OPE, quise elegir un sitio en el rural y me quedé con Baltar”, recuerda María de su trayectoria ejerciendo la Atención Primaria.
La facultativa remarca, por otra parte, que “tenemos mucha cercanía y familiaridad con los vecinos. Los pacientes, sobre todo gente mayor, no solo vienen a consultarte un problema médico, a veces simplemente vienen a charlar un ratito. A veces me dicen que ‘so con falar con vostede xa vou novo’. Esto a mí me resulta muy gratificante”, añade.
Manuel Rionegro llegó hace unos 11 años al centro de salud de O Bolo, y lo hizo después de una larga experiencia en la medicina hospitalaria. “En el rural tienes una relación de familiaridad enorme con los pacientes. Te quedas a comer allí, vas a la panadería… y los encuentras y hablas con ellos como un vecino más”, explica Rionegro.
En este sentido, el facultativo subraya que esta dinámica beneficia la relación entre médico y paciente: “Llegas a un grado de intimidad con ellos en el que confían mucho en ti y tú mucho en ellos”.
Las desventajas para ejercer la medicina en el rural, según Rionegro, pasan por la falta de medios, “sobre todo en determinadas zonas”, matiza. “Donde yo estoy, por ejemplo, solo podemos hacer tiras de orina o test de antígenos”, y añade, haciendo hincapié en la ausencia de un equipo de rayos, que a mucha gente se la deriva al hospital “sobrecargando a los compañeros”.
María Luisa Alberte Castiñeira lleva ejerciendo en Carballeda de Avia desde el 2006, destino que eligió porque “soy de Castrelo de Miño y así tenía a mis padres cerca”. Esta profesional asegura que “me gusta trabajar en el rural, más que en cualquier ciudad” y señala como una importante ventaja que “estoy más cerca de la gente, conoces la situación socioeconómica y cultural de cada uno de los pacientes y eso ayuda a elegir el tratamiento más adecuado a sus dolencias, ejercemos de médicos y de psicólogos”.
María Luisa Alberte afirma que ya podría jubilarse, pero “como en estos momentos hacen falta médicos y como el trabajo me gusta, de momento sigo en mi puesto”, una labor que valora en gran medida por el trato más personal, “más directo, sin listas de espera tremendas. Atender a menos de 50 personas todos los días lo hace más fácil”.
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