La nueva ourensanía | Inyenfer Delmar: hace la barba este barbero no sólo para ganar dinero

LA NUEVA OURENSANÍA

Un negocio para atusarse la barba, retocarse el peinado o cortarse las greñas se presenta a modo de franquicia para el público ourensano. A la jefatura está Inyenfer “Yeye” Delmar, un joven venezolano que convierte esta necesidad masculina en un concepto de bienestar

Miriam Blanco | M. Vázquez
Publicado: 07 may 2024 - 06:05 Actualizado: 26 may 2024 - 11:37
La nueva ourensanía | Entrevista a Inyenfer Delmar

Cuenta Inyenfer Delmar Angulo (Mérida, Venezuela, 2002) que de pequeño su hermana melliza, Irimar, de mote “Nana”, le llamaba ”Yeye” debido a que su atípico nombre no era fácil de pronunciar, y que de ahí derivó a “Yeyex” por un cliente peruano que le entraba a gritos en el negocio llamándole de tal manera. Presente queda esa anécdota en su historia y en el nombre de su empresa “Leadership yeyex barber”, barbería con dos establecimientos en Ourense capital y uno en Verín.

Inyenfer Delmar
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Vino hace casi cuatro años por la prima de la prima con abuelos aquí. Ganó esto, como pudo ganar Cuenca. “Yo en realidad llegué a Madrid”, confiesa. Pronto repara en la afabilidad de nuestras gentes, “personas muy sociables y atentas conmigo”, explica. Antes fue Perú con su familia, donde ya trabajó en lo suyo, y su Mérida natal donde se hizo barbero. “Allá se le suele llamar la ciudad de los caballeros”, refiere Yeye a los atuendos de “los gochos andinos”, históricos habitantes de aquellas tierras, y comparte una acepción del término que bien difiere de nuestros marranos. “Tiene parte caliente y fría, hace nieve y calor”, dice de su estado. “En la zona andina, la cordillera es nacida”, plantea el merideño una incógnita que nos lleva un rato descifrar por los equívocos que produce un mismo idioma hablado en distintas latitudes, y que se resuelve por comparativa. Érase otras cordilleras habitadas ex profeso y la andina que siempre tuvo población nativa. Vive hoy Inyenfer en la capital de un valle bien lejano, con sus padres y melliza, y tiene en Estados Unidos dos medio hermanos.

Inyenfer Delmar
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La neobarbería

Del oficio aquí o allá opina que “es muy distinto el estilo europeo al latinoamericano”. Y comenta que de este lado “se usa el cabello más largo, y corte con tijeras”, mientras que allá tienen habilidad con la máquina. Cuenta este venezolano de 22 años y una franquicia mientras muchos de su edad calculan los días laborales que quedan para que llegue la “troula” del sábado. “Lo que iba ganando lo invertía en formaciones”, explica sobre el “pasiño a pasiño”.

En su espacio lucen todo tipo de artilugios, desde un futbolín a la “play station”, pasando por máquina de café o aros de luz útiles para atusar los cabellos, pero que para un “shooting” de moda también valen. “La gente acude a divertirse, a cortarse el pelo y a jugar a futbolín, la ‘play’, o fútbol mesa”, comenta pasatiempos clásicos, modernos y mezclas novedosas como un ping pong con los pies. “Vienen en grupo la mayoría”, aclara sobre la tendencia de sus clientes más jóvenes, a los que no les importa pagar un corte a 23 euros. “A cambio se llevan otros servicios”, puntualiza. “Los chavales no tenían esa comodidad de sentirse bien, siempre iban a la peluquería de sus padres, pero aquí son ellos”, dice con orgullo. “También hay mucha gente de fuera”, y menciona a los de Carballiño, Verín, Latinoamérica y Celanova.

Eslógans como “barboterapia” o “martes de jubilados” adornan las puertas de su local en la calle San Miguel, sin duda reclamos para aquellos que miran con lupa la pensión, o buscan en lo de afilar patilla algo que se aleje de la simple navaja y se acerque más a la experiencia. “Sabes o que che digo”, recuerda en gallego, “sei sei”, dirá pronto para epatar más si cabe con el consumidor parroquiano, que afortunadamente le abunda. “Parte de mi éxito es que tengo muchos clientes, ¿seiscientos?, no sé”, no se atreve Yeye a concretar una cifra.

Aficionado al fútbol llegó a hacer pretemporada con el Barbadás. “Lo dejé porque no tenía tiempo”, lamenta, el que contrarresta morriñas deportivas con la máquina, tralla brava, que se juega con las manos a la entrada de su negocio.

Inyenfer Delmar
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De la arepa a muerte, no se decanta ni por el sancocho, ni por el caldo. “No quiero problemas”, habla un joven estratega que no elige berza pero mil cariños al churrasco. “En Galicia es brutal”, confiesa. “Tamén cho digo”, le diría a más de un cliente de martes, engordado más con pan que con tajadas.

Demuestra un conocimiento medio de sus proverbios latinos. No falla en “chamba, trabajo”, que eso se le da bien, ni con lo de “palo de agua”, que cansado estará de nuestra lluvia a cántaros. No es Yeye un “radio loco”, o lo que viene a ser aquí un charlatán. Ni hace castillos en el aire porque entiende que su éxito es resultado de disciplina. “Desde fuera es fácil mirar, pero mi base es el día a día y ser constante, yo estoy siempre aquí”, declara. Hablar lo justo, trabajar lo máximo, emprender algo excitante y medrar un objetivo. “Conquistar Galicia entera, pero al paso”, ahí deja su particular relato del tiempo al tiempo.

Despedimos a Inyenfer Delmar Angulo, de nombre endiabladamente complejo hasta de leer y abrazamos al Yeye, joven de ideas claras que, con justa labia, cuchilla o tijera, lo suyo es dejar linda -y libre de embrollos- a cualquier cabellera.

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